jueves, 21 de septiembre de 2017

Entrevista A Alain Badiou

Entrevista a Alain Badiou, filósofo

"Debemos sacar nuestro propio balance de las experiencias del pasado"

Philippe Stroot y Raffaele Morgantini
Investig’Action
Traducido del francés para Boltxe Kolektiboa por Beatriz Morales Bastos.
01-07-2017

El mundo va mal. La nueva crisis sistémica del capitalismo depredador se ha transformado ahora en una crisis de civilización que nos lleva directamente a darnos contra la pared. Las alternativas progresistas tardan en afirmarse en el tablero político, incapaces como son de engendrar verdaderos movimientos emancipadores. Por lo tanto, ¿cómo hacer frente a una clase dominante organizada, decidida y que dispone de todos los recursos?

Philippe Stroot y Raffaele Morgantini (Investig’Action) han entrevistado al filósofo militante Alain Badiou para que nos esclarezca los nuevos retos globales y los desafíos futuros: la idea del comunismo, la «crisis» de los emigrantes, la izquierda y la derecha, el papel de los medios de comunicación, la democracia…

Pregunta: Profesor Badiou, a los medios les gusta presentarle como El profesor comunista francés, como si se trata de una especie en vías de extinción. ¿En qué punto están las ideas comunistas en Francia y en el mundo en 2017, cien años después de la Revolución de Octubre?

Creo que la hipótesis comunista y la experiencia comunista están en un estado de extrema debilidad en todo el mundo. Y, como es natural, Francia no es una excepción. Y lo están tanto más cuanto que son objeto de confusiones considerables. Por ejemplo, el partido en el poder en China se sigue denominando «Partido Comunista» aunque a todas luces se trata de una potencia capitalista emergente que se dispone a disputar la hegemonía mundial a Estados Unidos. Otro ejemplo de este tipo de paradoja: en Francia tenemos un Partido Comunista que todavía subsiste, el PCF, pero que fuera de su nombre nunca pronuncia la palabra «comunista».

Pagamos el precio, inevitable históricamente, del fracaso de los grandes Estados comunistas. Más concretamente, el fracaso de lo que se puede denominar el «comunismo de Estado», es decir, la hipótesis según la cual el comunismo se puede instalar en una figura cuyo agente político principal (incluso único en la lógica estaliniana) es el Estado. El comunismo de Estado se ha hundido en todo el mundo y, por lo tanto, la hipótesis comunista está por el momento reducida a sí misma, reducida a su estatus de hipótesis política e histórica. A veces afirmo que en virtud del desarrollo de la historia en espiral, como decía Hegel, hemos vuelto a una situación que en cierto modo se parece a los años 1840-1848, cuando la hipótesis comunista debía ser formulada, argumentada y apoyada antes incluso de que se le pudiera pedir ser una gran fuerza política y tener proyectos estratégicos. Ante un escepticismo muy fuerte se debe volver a formular y trabajar todo lo que atañe a la palabra «comunismo». Tenemos que sacar el balance de los fracasos, de las debilidades y de los errores.

Se puede entender que muchas personas, incluso de buena fe, estén tentadas de decir que lo más sencillo sería abandonar cualquier uso, incluso hipotético, de la palabra «comunismo». Pero, simplemente, hoy no veo a qué llevaría el abandonarlo si no es, en definitiva, a unas formas diversas de adhesión al orden establecido. No creo ser ciego o testarudo al afirmarlo. Estoy totalmente dispuesto a aceptar que otra hipótesis pueda tener una virtud emancipatoria superior, pero no la veo. Por consiguiente, he decidido conservar la palabra «comunismo» diciéndome que asumiría su carácter escandaloso, menospreciado y casi infame. A fin de cuentas, ¿no es totalmente natural que nuestros amos, y la opinión dominante que ellos controlan, declare infame aquello que llama a destruir los cimientos de su poder?

P: Acaba de recordar que China ya no era comunista y tampoco Rusia, a pesar de lo cual la hostilidad de Occidente respecto a ellos es peor incluso que durante la Guerra Fría. ¿No demuestra esto que la lucha contra el comunismo disimulaba sobre todo el odio del Imperio y de sus vasallos por cualquier Estado que no se somete a su voluntad?

Creo que, en efecto, detrás del anticomunismo declarado hay viejas rivalidades imperialistas. A mí mismo me sorprende mucho la actitud de los gobiernos franceses, que son particularmente agresivos con una Rusia que ya no es en absoluto comunista. Por consiguiente, estaría bastante tentado de contestar «sí» a su pregunta teniendo en cuenta, sin embargo, que debido a sus orígenes y a su argumentación el anticomunismo ha desempeñado a pesar de todo un papel no desdeñable en este enfrentamiento.

Durante décadas, entre 1917 y, digamos, 1989, hubo un enfrentamiento ideológico planetario que al menos tenía la ventaja de mantener con vida la existencia de dos hipótesis concernientes al futuro de la humanidad: la capitalista imperialista y la comunista internacionalista. Actualmente está absolutamente claro que el argumentario oficial del antagonismo con la Rusia de Putin es la oposición entre «democracia» y «dictadura», en definitiva, entre capitalismo autoritario y capitalismo liberal, y ya no es en absoluto la oposición entre capitalismo y comunismo. Por lo tanto, se ha vuelto a esquemas que ya eran clásicos en el enfrentamiento interimperialista en el siglo XIX. Incluso durante la guerra de 1914 la propaganda antialemana era sobre todo una propaganda según la cual nosotros éramos la República y los alemanes eran Guillermo II, la vieja monarquía, los bárbaros, etc.

Por último, creo que el antagonismo entre capitalismo y comunismo, es decir, la existencia estratégica de dos vías en lo referente al destino de la humanidad, se ha mantenido vivo a pesar de todo durante bastante tiempo, aunque en parte haya estado sobredeterminado por unos enfrentamientos interimperialistas que finalmente han prevalecido. Por lo que se refiere a la situación actual, ya no se puede justificar por medio del anticomunismo. Resulta difícil pretender que Putin es un comunista convencido. Más bien asistimos al retorno de esa antigualla que es la oposición entre, por una parte, los Estados que se pretenden modernos, liberales y democráticos (es decir, las ciudadelas del imperialismo mundial) y, por otro, los países que sin duda están totalmente metidos en el juego capitalista pero que Occidente trata de describir como un tanto bárbaros. Lo que se designa así son los recién llegados al mercado mundial, que preocupan mucho a un Occidente cansado y que teme que su hegemonía mundial se debilite irremediablemente.

Finalmente, el antagonismo hacia la Rusia de Putin y la China de Xi Jing Ping es a fin de cuentas el clásico antagonismo entre quienes están bien situados en la dominación global y quines tratan de conquistar un buen puesto en ella.

Así fue (y no es muy tranquilizador, hay que decirlo) la relación de Francia e Inglaterra con Alemania en el momento de la guerra de 1914. Alemania desempeñaba exactamente el papel de Putin hoy afirmando «quiero mi sitio, quiero mi sitio en vuestros negocios y sobre todo en vuestros negocios coloniales». Y lo que se dijo entonces de los alemanes es exactamente lo que hoy se dice de Putin: horribles, terribles, bárbaros, etc. Hoy la inquietud se apodera de los Estados del viejo Occidente imperial, sobre todo, de los más débiles. Francia forma parte de estos Estados, ya no es una gran figura e Inglaterra tampoco. En dos guerras mundiales y decenas de millones de muertos Estados Unidos les ha robado el papel. Así que estos Estados debilitados están particularmente preocupados porque lo que los recién llegados del mercado mundial y de las operaciones guerreras querrían ocupar es su sito con el fin de prepararse para acabar ocupando el primer puesto. Evidentemente, toda esta cocina neoimperialista está muy lejos, hay que decirlo, de la idea de la que hablábamos al principio, es decir, de la existencia de dos vías estratégicas concernientes al devenir de la humanidad.

P: Los medios de comunicación dominantes equiparan la noción de soberanismo (que resurge con vigor por todas partes, tanto en la izquierda como en la derecha) con el nacionalismo burgués y a la xenofobia. ¿Considera posible construir una soberanía al servicio de los pueblos? ¿La soberanía nacional es compatible con el internacionalismo? Cuba, por ejemplo, ¿no es a la vez el país más solidario del mundo y el más independiente políticamente?

Plantean una pregunta extremadamente interesante y que es objeto de un gran debate actualmente. En todas partes se discute, sobre todo en la extrema derecha y en la extrema izquierda, acerca de una vuelta a la soberanía nacional. ¿Qué quiere decir? En el caso de Francia se trataría de no depender ya ni de la protección militar y nuclear estadounidense ni de la solidez de la economía alemana. Las consignas son claras: salir de la OTAN y salir tanto de la Unión Europea como del euro. No tengo una opinión definida respecto a saber cuáles van a ser, desde ese punto de vista, los caminos de la hipótesis comunista. Sin duda sabemos que cuando esta vuelva a tomar cuerpo y vuelva a ser una política desarrollada lo hará en alguna parte. Una política nueva no se establece de pronto como una fuerza mundial preconstituida. Evidentemente, no se puede excluir que las nuevas orientaciones de la política comunista estén localizadas. ¿Dónde? Dejemos la pregunta abierta.

No obstante, lo que afirmo sin la menor duda es que todo repliegue sobre una soberanía nacional que esté totalmente separada de la hipótesis comunista, e incluso sea hostil a ella, solo haría el juego a unas fuerzas nacionalistas reaccionarias, incluso, fascistoides. Por consiguiente, el punto clave es el siguiente: sí, de acuerdo, existe la posibilidad de una localización transitoria, incluso nacional, de una experiencia de reactivación de las políticas de emancipación, pero a condición expresa de que se inscriba explícitamente en la hipótesis comunista y, por lo tanto, considere que su futuro solo está asegurado mundialmente. Ustedes citan el ejemplo de Cuba. Pero precisamente Cuba ha asumido a su manera la hipótesis comunista y la ha asumido hasta el final. Es incluso el último Estado del mundo que la ha asumido verdaderamente hasta el final. Nos encontramos así ante un caso, precisamente, de un país pequeño en la boca del lobo, en la boca del monstruo, que a pesar de todo ha resistido respecto a su independencia y que sigue haciéndolo, pero que lo ha hecho en el elemento de la hipótesis comunista.

P: Por lo que se refiere a la crisis de los emigrantes, ¿es una falta de solidaridad afirmar que es absolutamente necesario ayudarles a vivir correctamente en sus países en vez de hacerles venir por millones a Europa para reforzar este «proletariado nómada», por retomar su expresión, cuyas condiciones de vida son cada vez más precarias, incluso en los países más ricos?

Es evidente que a largo plazo, estratégicamente, la gran cuestión es la de la posibilidad de una transformación liberadora de los países de origen. En segundo plano de las migraciones de lo que denomino el proletariado nómada, esos millones de personas que erran por el mundo en busca de lugares en los que sobrevivir, evidentemente encontramos el hecho de que un continente entero, África, está sometido a la depredación capitalista más violenta. En última instancia, sin duda la verdadera cuestión que plantean estas emigraciones es la del proceso de emancipación y, por consiguiente, del renacimiento de la hipótesis comunista, en los países concernidos.

Desde ese punto de vista yo esperaba que Sudáfrica podría desempeñar un papel dirigente en revolucionar la situación africana, pero no ha sido el caso. En realidad en Sudáfrica hemos asistido al advenimiento de una burguesía negra que comparte el antiguo poder de los coloniales blancos y abandona a las masas a su pobreza y a su sumisión forzadas.

Así las cosas, otro aspecto de la cuestión es que el capitalismo siempre se ha apoyado en un proletariado nómada. Conocí una época, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, en que se hacía venir aviones enteros de obreros de Marruecos y de Argelia. Actualmente probablemente hay en Francia entre 6 y 7 millones, como mínimo, de obreros, de hijos e hijas de obreros, algunos de los cuales hoy se encuentran reducidos al estado de parados por la desindustrialización nacional, de quienes hay que afirmar que, efectivamente, son proletarios y cuyo origen nacional es tal o cual país africano, de Oriente Próximo o asiático…. Estas personas, estas familias, son proletarios, existen y son de aquí.

Por lo tanto, pienso que hay dos aspectos en su pregunta. En primer lugar, hay que apoyar y ayudar a todo aquello que pueda significar emprender un proceso político de emancipación y de liberación en los países dominados. Es tanto más necesario cuanto que las liberaciones nacionales de los años sesenta con frecuencia fueron mistificaciones. En muchos países que han sido colonizados hay gobiernos «nacionales» que en realidad son agentes de tal o cual imperialismo o corruptos que se aprovechan de las rivalidades interimperialistas. En contra de todo ello se tienen que alzar los movimientos progresistas a los que apoyaremos. Por otra parte, también debemos impedir las persecuciones discriminatorias, racistas y de otro tipo respecto a las poblaciones que están aquí, a veces desde hace mucho tiempo, a veces de tercera generación, y que no han hecho sino llevar a cabo a nivel mundial la clásica emigración del campo a la ciudad y del campesinado al proletariado. Hay dos aspectos concernientes a esta cuestión: un aspecto internacionalista y un aspecto nacional o local, y hay que tener en cuenta ambos.

P: Siempre respecto a la cuestión de los emigrantes, hoy en Europa es un reto fundamental para los medios de izquierda y progresistas. En su opinión, ¿en qué medida es importante articular la lucha del «proletariado nómada» instalado en Europa con las luchas sociales de los movimientos de izquierda? ¿Cuáles son, en su opinión, los retos y obstáculos en este tema?

Hay que tener en cuenta que en ciertos aspectos esta cuestión no es tan nueva como parece. Veamos, por ejemplo, la historia del proletariado francés en el siglo XIX. Durante mucho tiempo este proletariado estuvo constituido por lo que se puede denominar «emigrantes nacionales», que venían de Auvernia, de Bretaña o de lo más recóndito de los Pirineos, pero a quienes los habitantes de las grandes ciudades consideraban emigrantes. La mejor prueba es que tenían una cartilla de obrero. Desde esa época ha existido la cuestión de los papeles y de los obreros sin papeles. Si no tenías esa cartilla, la policía te podía enviar de vuelta al campo. No hay que olvidar que esta cuestión fue la motivación directa de la gran insurrección de junio de 1848: la consecuencia del cierre de los Talleres Nacionales, fábricas en las que estas personas trabajaban, fue que hubo que expulsar a todas ellas. Se rebelaron y con la represión del ejército tuvimos una de las mayores masacres obreras en las calles de París.

Las cuestiones políticas son a menudo menos nuevas de lo que se cree. La cuestión de los emigrantes no es sino la ampliación a nivel mundial del problema general de la procedencia de la fuerza de trabajo obrera. Las personas ya no vienen solo de Auvernia o de Bretaña, sino que vienen de África, Oriente Próximo, Asia, Europa central… Huyen así de las mortíferas guerras civiles y tratan de protegerse. La consideración progresista (ni siquiera comunista, sino progresista) supone naturalmente que se integran estas circunstancias, aunque sin abandonar el hecho de que hay en sus países problemas políticos de la mayor importancia y que hay que tratar, estoy de acuerdo con ustedes en este punto. Hay que ser solidario en ambos frentes. Es una máxima en mi opinión fundamental, la vía por la que el proletariado (incluido, e incluso sobre todo, su componente nómada) se constituye como fuerza política en nuestros países. Yo mismo me ocupé mucho de las fábricas en las décadas de 1960 y 1970. Trataba con muchas personas marroquíes, argelinas, malíes, senegalesas, mauritanas… En ese sentido, incluso la creación de núcleos comunistas dentro de las fábricas era a su manera una actividad internacionalista. Y además también hay que mostrarse solidario con estas personas en lo que concierne a las luchas que se llevan a cabo en sus países y en las que podrían participar.

Insisto en el hecho de que el proletariado siempre ha sido nómada en un sentido porque la propaganda trata de presentar todo esto (los refugiados, los viejos jubilados argelinos, los jóvenes parados de origen africano) como un fenómeno completamente nuevo, una invasión del país por parte de personas a las que no se conoce, etc.

Pasé mi infancia en Toulouse, que era una ciudad poblada de proletarios españoles que habían huido en la guerra civil cuando los republicanos vencidos se replegaron en el sur de Francia. Puedo asegurarles que se decía de estos refugiados españoles, en su mayoría cristianos, exactamente lo mismo que se dice hoy de los marroquíes, los sirios o los malíes, en su mayoría musulmanes. Así, por medio de la opinión pública en mi infancia aprendí que los españoles no eran como nosotros, que eran unos bárbaros. Lo que más se aportaba como prueba del hecho de que no estaban verdaderamente civilizados es que no sabían qué era una bañera y que creían que ahí era donde se ponía el carbón. Son historias significativas en lo que respecta al racismo social. Hoy se afirmará de buen grado que la prueba de que los árabes son unos bárbaros es que sus mujeres e hijas llevan un pañuelo en la cabeza. ¿Quizá estas mujeres desconocen qué es una boina o un paraguas?

En realidad, la constitución del proletariado siempre ha sido problemática desde el punto de vista de la estupidez nacionalista, la mentalidad torpe y violenta de las «identidades» que se creen superiores. En la Inglaterra del siglo XIX, otro ejemplo, se adoptaron unas leyes extremadamente feroces respecto a lo que se puede denominar los «emigrantes interiores». Cualquier persona que no pudiera decir de dónde venía, a dónde iba y por qué podía ser colgada por el delito de vagabundeo. Como he mencionado, en nuestro país existía la cartilla del obrero: en cuanto la situación económica lo exigía se devolvía a la gente a su pobre provincia.

Ahora bien, esto es exactamente lo que ocurre en Francia. Desde hace décadas mi país sufre los efectos en el pueblo de una desindustrialización enconada. En una veintena de años, no más, se ha desmantelado el sistema general de las grandes fábricas que rodeaban París. Evidentemente, esto creó un paro generalizado, incluidos los jóvenes. Cuando se tiene a una persona cuyos abuelos fueron obreros aquí y que ha nacido ella misma en Francia, lo mismo que sus padres, ¿se la va a enviar al sur de Marruecos? ¡Es completamente aberrante!

Todas estas viejas cuestiones siguen siendo cuestiones fundamentales del progresismo moderno y, por supuesto, de la reconstrucción de una política comunista.

P: En una entrevista reciente de la periodista Aude Lancelin usted afirmaba en esencia que las promesas incumplidas eran consustanciales a la política. ¿La solución no es el referéndum revocatorio, propuesto por Jean-Luc Mélenchon y ya aplicado en algunos países de América Latina, que permite cuestionar por medio de un referéndum el mandato de los cargos electos que hagan lo contrario de lo que prometieron, como François Hollande, por ejemplo?

Sí, sería interesante. Pero puede que a pesar de todo siga siendo un tanto intraparlamentario, un poco demasiado ligado al sistema electoral dominante. Se trataría solo de una especie de juicio público de las promesas incumplidas. Además, se podría imaginar que estuviera organizado por la oposición. Por ejemplo, sería muy extraño ver a la derecha francesa provocar una votación con el tema «Hollande no ha cumplido sus promesas».

P: Pero, a fin de cuentas, el pueblo es quien decide si es o no el caso…

Sí, pero el pueblo electoral es una noción bastante confusa. Entre el pueblo electoral y el pueblo político hay una diferencia capital: el pueblo electoral también se compone de muchas personas indiferentes o sumisas. Incluso son la mayoría.

Estoy totalmente de acuerdo en llevar a cabo una campaña sobre el hecho de que la promesa incumplida es una figura absolutamente constitutiva de la vida política actual y que si hay quien padece particularmente esta enfermedad, es la izquierda. A lo largo de mi historia personal he tenido contacto de manera casi sistémica con las promesas incumplidas del Partido Socialista. Entré en política cuando tenía 18 años porque a principios de 1956 el Partido Socialista había tomado el poder con la consigna «Paz en Argelia» y tres meses después enviaba allí un contingente, llevaba a cabo ahí la guerra sin piedad, autorizaba la tortura, etc, etc. Aquello empezó así. Hollande pertenece a esta familia.

P: Precisamente, cuando personas como Hollande y Valls se pretenden de izquierda, aunque no lo sean en absoluto, y no digamos ya Macron, que afirma no ser ni de de derecha ni de izquierda, ¿no aparece ahora una nueva división entre los partidarios del Estado y de la propiedad colectiva (la verdadera izquierda), y quienes quieren privatizarlo todo?

Evidentemente es el debate central y la razón por la que, como decía, en cierto modo hemos vuelto a una época arcaica de la existencia de la «izquierda» (si se debe mantener esta manida categoría electoral) puesto que la cuestión del mantenimiento o no de la dictadura de la propiedad privada vuelve a ser absolutamente central. Es un criterio imponente aunque determinante de lo que constituye una orientación nueva, es decir, comunista.

Hay que reconocer que la última existencia formalmente aceptable de la «izquierda» en Francia fue la elección de Miterrand en 1981 porque el programa común que unía a los socialistas con los comunistas «ortodoxos» todavía era un programa muy crítico de la propiedad privada. Contenía unas medidas bastante radicales como, por ejemplo, la casi nacionalización de la totalidad del crédito y de los bancos. Hay que ver en ello el efecto de un último arranque programático del Partido «Comunista» antes de entrar en una prolongada agonía.

Este arranque solo duró dos años, después se acabó. Aquello ocurrió hace cuarenta años. Después nadie en el espacio parlamentario ha propuesto atacar al capital. Recuerdo que el propio Jospin, primer ministro socialista, había respondido en un tono absolutamente altivo cuando unas delegaciones obreras acudieron de la fábrica de Michelin en vías de desindustrialización a pedirle que nacionalizara esta fábrica: «¡De todos modos, no vamos a volver a la producción administrada¡». Había añadido que ni siquiera había que hablar de ello. Por consiguiente, hemos vuelto a la época en la que finalmente esta idea elemental, que estructuró la esperanza comunista durante dos siglos y que consistía en afirmar que la tarea prioritaria era atacar la dictadura del capital y la propiedad privada, está completamente desaparecida del espacio parlamentario desde hace unos cuarenta años. En efecto, cualquier política comunista debe volver a situarla en el centro de las discusiones y de los procesos organizados.

P: Quisiéramos abordar ahora la cuestión de los medios de comunicación. Al tiempo que la prensa occidental, controlada casi toda ella por multimillonarios, denuncia la desinformación que practican todas aquellas personas que piensa de otra manera se dedica a hacer una propaganda sin precedentes tanto sobre cuestiones internacionales como cuando hay elecciones nacionales, como acabamos de ver en Francia. ¿Qué piensa usted de quienes dicen ahora que los medios son el segundo poder, después de las finanzas pero por delante de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial?

No es falso. Sin embargo, quisiera precisar que entre los medios de comunicación y el poder político hay más una relación de horizontalidad que una relación jerárquica que subordine los políticos a los caciques de la información. En definitiva, es evidente que a pesar de todo los medios siempre están más o menos obligados a designar su clientela política favorita. En Francia, por ejemplo, periódicos como Le Monde y Libération están obligados a mantener un barniz de centro izquierda, en el sentido parlamentario, no necesariamente en el que le damos ustedes y yo. Centro izquierda quiere decir algo que se parece a Macron o en todo caso algo que va de Macron a Hollande pasando por Ségolène Royal. El poder mediático es un poder tanto más determinante cuanto que en Francia, singularmente, el gran capital ha comprado el conjunto de los periódicos de gran tirada, con lo que no podemos espera de ellos sino lo que es favorable al gran capital. Pero en el mismo seno de este gran capital hay divisiones porque el viejo capitalismo más familiar, más provinciano, está vinculado a la derecha tradicional, a la de quienes apoyaban a Fillon y que están muy vinculadas a esta orientación política. En cambio, resulta sorprendente ver que los grandes proveedores de fondos de Macron son más bien personas como Niel, que pertenece al mundo del gran capital informático. Siempre ha habido una proyección política del hecho de que frente a un capital arcaico se despliegue un capital «moderno», cuyos paladines consideran que sería arriesgado para el propio capital fiarse ciegamente de unas tendencias extremadamente de derecha, sobre todo en el plano social, en el plano de la evolución de las costumbres. De modo que el reparto mediático de las opciones políticas y, tras ellas, de los grandes capitalistas, no se refiere en absoluto a las cuestiones generales de la gestión económica, a propósito de las cuales evidentemente están de acuerdo, sino sobre las cuestiones sociales. Es absolutamente evidente que personas como Macron u Hollande no ven inconveniente alguno en que exista el matrimonio homosexual o en que las mujeres sean ministras. Consideran que más vale ir en esta dirección, que eso no supone peligro alguno para la dictadura del capital y que incluso crea una pequeña clientela suplementaria. En mi opinión, es una de las razones de la grave crisis del partido de derecha dominate en Francia. En el fondo Juppé representaba una salida semiliberal, mientras que Fillon dio un golpe de Estado en el seno de la derecha movilizando durante las primarias al personal militante de la manifestación antihomosexual, lo más profundo de la reacción tradicional, del viejo petainismo burgués. Dio un golpe de Estado en el interior del partido republicano y eso provocó la catástrofe general y la necesidad de hacer surgir a Macron como muñeco político «nuevo».

Estoy de acuerdo en que actualmente los medios, el personal político y las finanzas se encuentra todo ello en un sistema de conexiones extremadamente estrecho. Pero creo que también hay capitalistas que consideran importante que la dictadura capitalista pueda presentarse como moderna y no esté demasiado estrechamente ligada a las fuerzas sociales exageradamente conservadoras, católicas, racistas, etc. Por consiguiente, existe un conflicto interno dentro de la derecha entre modernidad y tradición. Macron será elegido como «moderno».

P: La propaganda mediática trata de desacreditar a quien no le gustan utilizando indiscriminadamente términos negativos como «populismo», pero también «dictadura», «totalitarismo» e incluso «terrorismo». ¿No cree usted que actualmente vivimos en un régimen caracterizado por el totalitarismo del dinero, la dictadura de los mercados e incluso el terrorismo de las agencias de calificación contra ciertos Estados?

Sí, por supuesto, creo que todas estas palabras despectivas se podrían volver contra sus autores, sin la menor duda. Por ejemplo, se ve que unos gobiernos socialistas ordenan graves acciones de discriminación policial. Yo mismo, que desde mi más tierna infancia lucho contra los socialdemócratas, me he quedado estupefacto al ver que las funciones de Valls han consistido en explicarnos ¡que un problema muy grave de Francia era el de las personas nómadas de origen rumano! ¡Era inimaginable! Y que diera instrucciones para que se destruyeran los campamentos de estas personas. ¿Era esa la cuestión fundamental del nuevo primer ministro socialista de Francia? Sin duda se puede aplicar a este Valls una de las palabras de ustedes acaban de mencionar y muchas otras. La logomaquia despectiva utilizada por los medios se podría volver perfectamente contra los propios medios y contra quienes son sus servidores. Habría que tratar de hacer que la opinión pública dejara de consentir este tipo de lenguaje y vocabulario. Incluso he criticado el uso desenfrenado de la palabra «atentado» porque en realidad el atentado de los anarquistas rusos contra el zar, por ejemplo, no tiene nada que ver con los asesinatos en masa de unos locos. Creo que la rectitud del lenguaje político, su precisión, es algo que hay que conquistar y salvar.

P: Le hemos oído decir que no vota desde 1968, desengañado por la oleada reaccionaria que siguió a los acontecimientos de mayo. ¿Quiere eso decir que no cree en la posibilidad de un cambio verdadero por medio de las urnas y qué solución alternativa preconiza entonces usted para tratar de cambiar el mundo?

En Francia el parlamentarismo se estableció progresivamente en el siglo XIX y su victoria definitiva data de la Tercera República, es decir, de 1875. Desde esta fecha a día de hoy, ¿qué valor progresista o qué posibilidad de cambio efectivo ha puesto a la orden del día el parlamentarismo? Se basó en la represión de la Comuna de París en 1871. Ahí fue donde los primeros republicanos se afilaron los dientes, por así decirlo, con 30.000 obreros muertos en las calles de París. Después llevó a cabo las expediciones coloniales más feroces de nuestro país y comprometió a Francia en la guerra de 1914, gigantesca masacre donde se adoptó la costumbre de contar los muertos por millones, pero que no sirvió de nada puesto hubo que empezar otra vez veinte años después. Una cámara republicana, elegida regularmente, es la que dio plenos poderes a Pétain. En mi juventud fue una cámara socialista la que emprendió la guerra de Argelia. Se podrían citar muchas otras «hazañas» de este tipo de las que ha sido culpable nuestra famosa República, ya se trate de la Tercera, de la Cuarta o de la Quinta. Por ello no veo interés alguno en estudiar los proyectos de la Sexta República, propuestos por Lordon o Mélenchon.

Finalmente, solo veo en total tres aparentes excepciones en siglo y medio que pudieron hacer creer por un instante que las elecciones eran capaces de otra cosa.

La primera es el Frente Popular en 1936. Su elección suscitó algo de naturaleza muy diferente: la primera gran huelga general de obreros franceses. Hay que señalar que eso no es puramente electoral. Y Blum, primer ministro electo, escribió negro sobre blanco que había recibido esta huelga «como una bofetada», es decir, como algo que, en efecto, no obedecía a las reglas del juego. El Frente Popular suscitó grandes esperanzas, se votaron leyes sociales, pero aquello terminó en 1937, ¡al cabo de un año había acabado! Terminó debido a unas decisiones deplorables, como la de no intervenir en la guerra de España o cosas por el estilo, mientras que Blum anunciaba, exactamente como hará más tarde Mitterrand, que era «la pausa». Y la pausa quería decir el final. Y esta misma cámara, que había votado las reformas de 1936, es la que en 1940 votó otorgar plenos poderes a Pétain. Esta es la primera excepción.

La segunda excepción fue la cámara constituida tras la Liberación, en 1944-45. Entonces tuvimos un gobierno en el que participaban comunistas y una burguesía francesa totalmente desacreditada por haber apoyado a Pétain y la colaboración durante toda la guerra. Una vez más se aprobaron leyes sociales, algunas de las cuales continúan en vigor todavía hoy, aunque se cuestionan e incluso están en vías de ser eliminadas. Se nacionalizaron algunos sectores cuyos patrones habían trabajado con los nazis, pero se empezó a privatizarlos en la década de 1980. Esta experiencia de 1945 acabó en 1947. En esa fecha los comunistas abandonaron el gobierno y se acabaron o se enterraron las reformas.

Por lo que se refiere al tercer episodio, fue la elección de Mitterrand en 1981 con un programa que, como he dicho, comportaba por primera vez varias cosas importantes concernientes a la propiedad de los capitales. Pero apenas dos años después había terminado ese paso anticapitalista. El gobierno Balladur desmanteló totalmente todo el programa de la «izquierda unida». Y que yo sepa, Mitterrand en absoluto vio un posible motivo de dimisión en echar abajo todo lo que había anunciado y empezado a construir. Es más, en adelante no hizo nada en esa dirección, no volvió a nacionalizar nada, ¡a pesar de que todavía permaneció once años en el poder!

Por consiguiente, en primer lugar constato que el régimen electoral francés fue el autor, ya fuera con la izquierda o con derecha en el poder, de una sucesión ininterrumpida de cosas espantosas. Y, en segundo lugar, que en total hubo tres excepciones, que duraron como máximo dos años y cuya herencia se ha aniquilado totalmente. Por lo tanto, no tengo razón alguna para creer que las elecciones puedan proponer algo de positivo a un verdadero militante comunista. No puedo creer que un movimiento electoral pueda encarnar la existencia de otra posibilidad, de otra estrategia. El parlamentarismo no es sino la fórmula política ajustada a la dominación capitalista.

Por consiguiente, vuelvo a mis consideraciones iniciales: en primer lugar hay que formular claramente una hipótesis alternativa y a continuación hay que organizar directamente a la gente en torno a esta. Si en un momento determinado se considera útil entrar en el juego electoral es una cuestión de oportunidad, pero a todas luces solo puede ser una decisión táctica, no puede ser una decisión estratégica. No se puede hacer con la esperanza de que como se ha elegido a unas personas se ha ganado la partida o se puede ganar ahora. Eso va a depender exclusivamente tanto del movimiento de masas y de su nivel de conciencia y de pensamiento como de la fuerza de sus organizaciones. Se puede utilizar la palabra «revolución» si se quiere. En todo caso va a depender de la política colectiva, de la política organizada y de las grandes revueltas obreras y populares, a una escala cada vez mas internacional porque el propio capitalismo es internacional y en ese aspecto vamos con retraso respecto a él. Todavía seguimos muy encerrados en lo nacional. Los grandes capitalistas están cómodos en Shanghai, San Francisco o Buenos Aires, pero nosotros no lo estamos tanto políticamente. Y, en todo caso, creo que hay que acabar con el mito de la democracia electoral, incluido en la opinión pública e incluso sobre todo en ella.

P: En su último artículo usted afirma que uno de los elementos sin el que nunca se pondrá fin a nuestra actual servidumbre frente al sistema capitalista es una organización sólida con vistas a establecer los elementos constitutivos de la vía comunista. Afirma que eso representa un punto vital en la constitución de una alternativa progresista válida a largo plazo. En su opinión, ¿cuál es el elemento central que falta a las organizaciones de la izquierda radical, de los comunistas, para garantizar esta solidez organizativa de base?

Es un problema complicado porque me parece que la mayoría de las organizaciones que mantienen con vida la hipótesis comunista en el mundo lo hacen sin haber establecido completamente el balance de lo hecho en el pasado. Como si en cierto modo ellas garantizaran una continuidad. Esta continuidad puede ser una continuidad estalinista, trotskista, maoísta, pero me parece que lo que falta (y me hago este reproche a mí mismo) es un balance la experiencia comunista del siglo XX que sea un balance progresista, es decir, que no sea el mismo balance que el del enemigo, pero que tampoco sea la idea de que podemos pura y simplemente continuar. Los Estados socialistas del siglo anterior no lograron desplegar completamente la hipótesis comunista y hacerla irreversible históricamente. Nosotros mismos debemos sacar las enseñanzas de este fracaso, reteniendo también lo que estuvo bien hecho, incluso lo que fue notable. Personalmente creo que la Revolución de Octubre fue un acontecimiento sin precedentes en la historia. Es la primera vez que se emprende la construcción de una sociedad que no esté bajo la dictadura de la propiedad privada. ¡No se había emprendido desde el Neolítico! Lo digo en serio, es un proyecto que no había existido desde el Neolítico porque la propiedad privada no es simplemente el capital, la propiedad privada existe desde siempre, desde la aparición de los Estados. Por consiguiente, hay que continuar en ese sentido, extrayendo de lo que ha tenido lugar su carácter creador e innovador. Pero al mismo tiempo es necesario que nos rindamos cuentas a nosotros mismos, y que rindamos cuentas a la gente, de las razones internas del fracaso. Por supuesto, ha habido presión externa, presión capitalista, lo que no impide que todo se haya desmoronado y tenemos que saber por qué. Es necesario que quienes continúan sepan por qué y que, por lo tanto, encuentren sus propias razones para continuar sabiendo qué ocurrió realmente, proponiéndolo y explicándoselo a la gente. Ahora bien, es evidente que todo esto gravita en torno a la cuestión del Estado. Creo que en cierto sentido estas empresas han sido contrarias a la hipótesis general marxista que era la de una decadencia del Estado. Se trataba de empresas violentamente estatales que entendieron la dictadura del proletariado como la dictadura del propio comunismo, lo que no es en absoluto lo mismo. Así pues, creo que debemos tener nuestra propia conciencia histórica.

Sobre ese punto, el segundo episodio sin precedentes en la historia es la Revolución Cultural en China. ¿Por qué? Porque, precisamente, puso a la orden del día la cuestión del comunismo en su difícil relación con la del poder del Estado. Durante años la juventud estudiante y millones de obreros actuaron, pensaron y escribieron en un desorden extremo pero extremadamente movilizador para rectificar el curso de las cosas y animar el devenir comunista. Finalmente fracasaron, pero es imperativamente necesario partir de su experiencia.

Hoy en día lo que domina la opinión pública y, de hecho, una opinión sumisa al tiempo que inquieta, es que ha interiorizado un «balance» del comunismo hecho por quienes siempre han sido enemigos jurados del comunismo. Este supuesto balance se resume en una máxima: «No existe una política comunista, no ha existido y nunca existirá».

Pues bien, ya veremos.



Fuente de la primera parte: http://www.investigaction.net/entretien-avec-alain-badiou-12-nous-devons-tirer-notre-propre-bilan-des-experiences-du-passe/

Fuente de la segunda parte: http://www.investigaction.net/fr/entretien-avec-alain-badiou-22-democratie-et-medias/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228598

domingo, 3 de septiembre de 2017

Abuelita Abuelita, Qué Tintori Tan Grande Tienes!!

Lilian Tintori recaudando fondos para el médico de su abuelita
(Idea del post y seleccion de imágenes: C.Portomeñe)








lunes, 21 de agosto de 2017

La Amenaza Neoliberal, Por Leandro Grille.

La Amenaza Neoliberal 

Por Leandro Grille.


El avance programático de la derecha restauradora es feroz en la región. La reforma laboral aprobada en el parlamento de Brasil con el impulso de un presidente ilegítimo, un monopolio mediático abrumador y el poder económico, retrotrae la regulación de las relaciones de trabajo 100 años y arrasa conquistas de carácter histórico. Ese modelo de legislación del trabajo, de corte profundamente neoliberal, se presenta como la clave para captar las famosas inversiones a costa del deterioro de los derechos la clase trabajadora y ha comenzado a discutirse en Argentina, con el impulso del presidente Macri, los sectores económicos concentrados y los medios de comunicación dominantes. Uruguay, por el momento, es la única plaza de resistencia gubernamental para semejante desaguisado, pero las cámaras empresariales y los medios –basta leer el nauseabundo editorial del diario El País de este jueves– han comenzando a publicitar la iniciativa en aras de dotarla de base social y legitimidad.

Un hecho positivo y peculiar es que tanto cancillería, el Ministerio de Trabajo como importantes referentes de la oposición han salido a criticar con fuerza la reforma laboral de Temer, en algunos casos destacando el profundo deterioro de la democracia en el país vecino. Como ejemplo, el diputado Fernando Amado, que se proyecta como el principal líder de los colorados, aun cuando es resistido por el resto de la dirigencia formal del partido, se refirió en durísimos términos a este escándalo de desregulación laboral  y a la situación política impuesta por el gobierno usurpador de Brasil. En igual sentido se han manifestado dirigentes del Partido Nacional, dando pie, por lo menos en apariencia, a un saludable consenso sobre un aspecto muy sensible para la vida del país y las condiciones de vida de la gente que trabaja.

Que este tema haya ingresado en la agenda regional es una demostración de las gravísimas amenazas que se ciernen sobre la población, ahora que la más rancia derecha ha obtenido el poder en las economías más poderosas del subcontinente. En Brasil, a expensas de un golpe de Estado, ejecutado mediante una fuerte alianza de la casta política corrupta, los medios, una parte importante del Poder Judicial, el sector financiero y los grupos empresariales más poderosos. En Argentina, a través del voto, pero con la comparecencia de todos los mismos poderes reseñados y, cada vez más, por medio de artilugios y trampas, como la puesta en escena de las elecciones primarias del pasado 13 de agosto, con una carga manipulada de los datos electorales para que el gobierno pudiera mostrar una victoria que no había obtenido frente a la líder opositora Cristina Fernández de Kirchner, y muy probablemente con un robo de votos masivos para achicar el margen de la derrota del macrismo en el principal distrito electoral del país.

Los tópicos de flexibilización laboral, eliminación de la negociación colectiva, una reforma previsional regresiva y el ajuste de la inversión pública en política sociales, educación y salud conforman la parte gruesa del combo que la derecha pretenderá instalar en los próximos años si cuenta con el beneficio del voto popular y la complicidad de los medios de desinformación. El clima regional favorece esos retrocesos porque siempre les cabrá la posibilidad de adjudicar la responsabilidad a Brasil y Argentina y su competitividad relativa luego del desguace de los derechos de los trabajadores. Nos dirán entonces, con cara de próceres, que no queda otra que adaptar el marco regulatorio si no queremos que los capitales e inversiones se vayan del país, aprovechando las ventajas comparativas de naciones que se conducen a restaurar el esclavismo, amén de contar con mercados muchísimo más suculentos en términos de número de población y capacidad económica. Ya los veremos proponiendo jornadas de 12 horas, que las embarazadas deban trabajar, incluso en condiciones insalubres, y privilegiando el contrato personal a la negociación colectiva y las leyes que protegen a los trabajadores.

Es tan peligroso lo que está sucediendo, es tan terrible y lamentable pensar que luego de más de diez años de progresos en relación a los derechos sociales, especialmente de los trabajadores, nuevamente estos temas que creíamos sepultados se abran camino sin detenerse en consideraciones  humanas, mientras una buena parte de la izquierda local se regocija en disquisiciones sobre la pureza, se empeña en hacer buena letra aislando al gobierno venezolano o carga tintas contra los líderes políticos de la región que representan la mayor resistencia contra esta ofensiva reaccionaria.

Hemos advertido hasta el cansancio que el propósito de la derecha, en la medida que pueda recuperar el gobierno, no es un mero reacomodo de políticas públicas que introduzca un nuevo balance en la relación capital-trabajo, desequilibrando a favor de los empresarios, ni es sólo el ajuste del gasto público y un freno a la expansión de derechos, pero sin afectar las conquistas alcanzadas en los últimos años. El objetivo y la estrategia de la derecha es la restauración con base en el shock: un derechazo puro y duro sostenido en un aparato publicitario conformado por los medios, la represión de cualquier intento de resistencia social y la estigmatización histórica de los referentes de la izquierda para evitar que por muchos años constituyan alternativa de gobierno. Es lo que están haciendo en Brasil y Argentina, es lo que les exige el poder económico y Estados Unidos, y es a lo que vienen. Contarán con la complicidad de los formadores de opinión, de las pantallas, y con cierta benevolencia popular, porque grandes porciones del pueblo han disfrutado los beneficios de los avances sociales de estos años sin haberlo transformado en conciencia o en compromiso político. Mucha gente no distingue qué le debe a la política y qué le debe exclusivamente a su esfuerzo. Y como no lo discrimina de forma precisa, no estará necesariamente dispuesta a defender aquello que posibilitó su progreso hasta que ya sea demasiado tarde.

(http://www.carasycaretas.com.uy/la-amenaza-neoliberal/)

martes, 15 de agosto de 2017

Venezuela Bolivariana: Te Llaman “Dictadura”

Venezuela Bolivariana: Te llaman “Dictadura”

por Níkolas Stolpkin ⋅ Lunes 7 de agosto de 2017

Te llaman “Dictadura”, esos que nunca vivieron en una dictadura.

Te llaman “Dictadura”, esos que no tienen idea lo que es sufrir una dictadura. Esos que no vivieron las injusticias de Franco, Somoza, Trujillo, Batista, Pinochet… Esos que nunca vivieron lo que eran las torturas sistemáticas, las desapariciones sistemáticas, las violaciones sistemáticas, las ejecuciones sistemáticas… Esos que no saben lo que es salir a la calle y no saber si volverán vivos a sus casas. Esos que no saben lo que es vivir con el miedo a perder un hijo, un padre, una madre, por querer luchar contra las injusticias de una dictadura…

Me niego a entender a aquellos que te llaman “Dictadura”. Que no saben lo que es ser ignorados por los Medios de Comunicación. Que no saben lo que es hablar con sumo cuidado para no ser una nueva víctima de una dictadura. Que no saben lo que es que te cierren las puertas por tus ideas políticas.

Y es que no entiendo a aquellos que te llaman “Dictadura” y pueden viajar tan libremente por el mundo denunciándote… Aquellos que pueden dar entrevistas sin ningún tipo de censura… Aquellos que nunca les falta la comida, pero que te denuncian por falta de alimentos… Aquellos que nunca les falta medicamentos, pero que te denuncian por falta de medicinas… Aquellos que nunca les falta espacio para denunciarte en los Medios, pero que te denuncian por falta de libertad de expresión.

Sí, mi querida Venezuela, juro que no entiendo a aquellos gobiernos que te llaman “Dictadura”, aquellos países autodenominados “democráticos”, pero que en casa algunos están llenos de fosas comunes, asesinatos extrajudiciales, desapariciones, paramilitares, desplazados, periodistas muertos…

Juro que no entiendo a aquellos gobiernos que te llaman “Dictadura”, pero que bombardean Vietnam, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria, Irak… Que hablan de “democracia”, pero que la abstención suele ser la verdadera triunfadora cada vez que hay elecciones presidenciales o municipales… Que hablan de “Derechos Humanos” y en casa viven aplicando lo mismo que no querrían en otros países (pena de muerte, abuso policial, etc)… Que hablan de “Libertad de expresión” y sacan una “Ley Mordaza”… Que hablan de “participación ciudadana” y sólo les permiten a sus ciudadanos participar para cada elección presidencial o municipal… Que hablan de “no injerencia” y son los primeros que meten sus narices… Que hablan de “intolerancia”, pero que en casa el racismo, la xenofobia siguen siendo pan de cada día… Que te acusan de “Narco-Estado”, pero que no sufres los horrores de los cárteles de la droga como en ciertas “sólidas democracias” y que no eres ni competencia en producción ni en transporte de drogas.

La OEA te llama “Dictadura”. Amnistía Internacional te llama “Dictadura”. Human Rights Watch te llama “Dictadura”. La Unión Europea te llama “Dictadura”. Todos ellos, curiosamente, financiados por el Gran Capital.

¿Qué tienes Venezuela que tanto te odian? ¿Qué tienes Venezuela que tanto se “preocupan” por ti? Sí, Venezuela, tienes hoy a un pueblo de vuelta en casa (Asamblea Nacional Constituyente); tienes las mayores reservas de petróleo en el mundo; tienes a un pueblo bravío con conciencia política y en pie dando la lucha; tienes a un pueblo que participa activamente y que no es apático; tienes a unas fuerzas armadas nacidas del pueblo y sin castas militares. Ya quisieran algunos tener a tu pueblo sumido en la ignorancia y bajo las garras del cruel neoliberalismo.

Es que no entiendo a aquellos artistas y famositos que te llaman “Dictadura” y no sospechan que lo que les sale por sus bocas es una triste copia sacada de los Grandes Medios, de otras figuras, de estructuras afines al Gran Capital o, quién sabe, de algún billetito.

Y es que puedes ver hoy los rostros de la Asamblea Nacional Constituyente, tan distintas a los rostros que acostumbramos a ver año tras año, década tras década dentro de nuestro Poder Legislativo. Y si no son ellos, son sus hijos. La gran diferencia radica en que los primeros representan, claramente, los intereses del pueblo, y los segundos representan los intereses de la Gran Empresa y se pelean entre ellos para recibir la “atención” de los Grandes Intereses. No por nada estos últimos reciben sus buenas mesadas, aparte de sus jugosos sueldos, para que dicten leyes a la medida de sus intereses.

No. No me creeré ese cuento de que eres una “Dictadura” y de que tienes a un “dictador”. Te odian porque no estás de rodilla frente al Gran Capital. Te odian porque eres un país con independencia. Te odian porque tienes riquezas que no están bajo el control del Gran Capital. Te odian porque tienes a un presidente como Nicolás Maduro que prosigue el legado del comandante Hugo Chávez. Te odian porque le entregas voz a tu pueblo. Te odian por llenar de valores a tu pueblo. Te odian por abrirle los ojos a tu pueblo. Te odian porque has acostumbrado a participar a tu pueblo. Por todo eso y más te odian, y por eso tratan de mostrar a sus propios pueblos que eres una “Dictadura”, para que tu ejemplo no pueda contagiar por ningún modo a sus propios pueblos. Por eso tu hija Delcy Rodríguez, y con mucha razón, dijo a los pueblos del mundo: “Pueblo levanta la cara y ve que en Venezuela sí se puede gobernar desde el pueblo; pueblo levanta la cara y toma el poder político; pueblo levanta la cara y derrota a esa oligarquía que te oprime, que te irrespeta.”

@Nstolpkin

(Fuente: http://stolpkin.net/spip.php?article1544)

miércoles, 9 de agosto de 2017

Manifiesto A Los Trabajadores Brasileños: Por La Revocación De La Ley De Esclavitud Laboral

Manifiesto a los trabajadores brasileños¡Por la revocación de la Ley de Esclavitud Laboral!


CGTB
Rebelión


"La Patria no condecora a los traidores" (Ulysses Guimarães)

Hay algo muy equivocado con los sectores del movimiento sindical que, por parálisis o sabotaje, han debilitado la lucha contra el ataque a nuestros derechos, en vísperas de ser votada la Ley de Esclavitud Laboral del gobierno Temer.

Contra esa agresión a la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT), hicimos, día 28 de abril, la mayor huelga general de la Historia del Brasil. En el día 24 de mayo, ocupamos la capital, Brasilia, con 200 mil trabajadores.

El gobierno, en ese día 24, estaba tan desesperado que intentó recurrir a la represión armada contra una manifestación pacífica - represión, además, totalmente fracasada.

En ese momento, en que caminábamos hacia una nueva y aún más pujante huelga general, marcada para el día 30 de junio, una parte del movimiento sindical traicionó la lucha contra el ataque a nuestros derechos.

La huelga del día 30 fue decidida en común y general acuerdo de todo el movimiento sindical. Sin embargo, dirigentes de sindicatos y centrales, a la medida que se acercaba el día de la verdad -es decir, de la huelga- prefirieron la omisión y el sabotaje.

Algunos ejemplos son suficientes:

Dos semanas antes del 30 de junio, hubo la propuesta, totalmente desmovilizadora, de anticipar la huelga, lo que era una forma segura de hacerla fracasar.

Rechazada esa propuesta, hubo, en el día anterior a la huelga, los que defendieron, abiertamente, en la asamblea de los trabajadores del metro de San Pablo, categoría esencial para el movimiento, que debía ignorar la convocatoria para el día siguiente.

Otros, con responsabilidad en la organización del movimiento, hicieron declaraciones en redes sociales contra la huelga, justo cuando el gobierno promovía en el Congreso un verdadero mercado de pulgas, sobornando parlamentares para aprobar el ataque a los derechos laborales.

Para coronar esa obra de traición, al mismo tiempo que desconvocaban o se omitían con relación a la huelga del 30 de junio, abrieron "negociación" por separado con el ministro del Trabajo (y con Temer, el ladrón en la presidencia) para discutir una Medida Provisoria que cambiaba los derechos de los trabajadores por la creación de una contribución financiera para los sindicatos.

¡Como si fuera lícito a un dirigente sindical entregar los derechos de los trabajadores! ¡Cómo si hubiera cualquier "negociación" con ese gobierno que no fuera la sumisión a través de propina!¡Como si la palabra de ese gobierno tuviera algún valor!

Han apostado en un presidente corrupto, sin palabra y sin honra, y en parlamentarios que están por la bola siete en la Lava Jato, o sea, todos en el bolsillo de los bancos, de las multinacionales y de las contratistas.

Días antes de la votación del ataque a los derechos de los trabajadores en el Senado, la reunión de las centrales, para discutir el balance del día 30 y la movilización para ocupar Brasilia el día de la votación, fue saboteada, y acabó siendo suspendida.

Unidad

No hay, para los trabajadores, un bien más precioso que su unión, porque no existe para nosotros ninguna otra forma de vencer la miseria, el desempleo, los bajos salarios, la opresión patronal sino a través de nuestra unidad. Por eso mismo, siempre estuvimos en la primera línea de la lucha por la unidad sindical.

Todavía, no hay otra manera de realizar esta unidad que no sea en torno a nuestros intereses, de los intereses de los trabajadores. ¿Para qué serviría una unidad que no fuera en torno a nuestros intereses? Sería sin una falsa unidad, una falsa unión.

La batalla contra el ataque a nuestros derechos, condensados ​​en la legislación del trabajo, CLT, aún no ha terminado.

La aprobación de tal estupidez por un Congreso ocupado por involucrados en los crímenes revelados por la Operación Lava Jato significa decir que comenzó nuestra lucha para revocar la Ley de Esclavitud Laboral. No tenemos duda en cuanto a la victoria, porque somos 200 millones de brasileños contra una minúscula camarilla de ladrones.

Esclavitud

Esta Ley de Esclavitud cambia 203 dispositivos de la CLT.

Permite que el trabajador sea contratado como autónomo exclusivo, sin derecho alguno; permite que el trabajador esté a disposición del patrón, ganando sólo por las horas trabajadas; permite que las trabajadoras embarazadas - o en período de lactancia - trabajen en un ambiente insalubre.

Establece que lo "negociado" directamente entre trabajador y patrón -es decir, lo impuesto por el patrón- pueda pasar por encima de la ley en cuestiones como reducción de salario, aumento de la jornada para 12 horas diarias y disminución del horario de almuerzo entre otras. Sofoca financieramente a los sindicatos, para debilitarlos en la negociación.

Si esa Ley de la Esclavitud Laboral fuera de alguna manera aceptada por los trabajadores, aumentaría bárbaramente la concentración de renta en el país -que ya es una de las mayores del mundo-, reduciendo drásticamente el poder adquisitivo de los trabajadores.

Lo que significaría hundir aún más el país en la crisis pues, cuanto menos el trabajador recibe, menos puede comprar y, por lo tanto, menos las empresas nacionales pueden vender. Y eso, en una situación donde ya estamos, hace 4 años, cayendo en el abismo con 26,5 millones de brasileños desempleados o subempleados.

La devastación nacional a la que los gobiernos Temer y Dilma llevaron al país no fue generada por los derechos y rendimientos de los trabajadores, sino por la criminal transferencia de recursos del sector público, de los trabajadores y de los empresarios nacionales a los bancos, fondos extranjeros y otros parásitos, cebados con los intereses establecidos por el propio gobierno.

Durante 13 años, de 2003 a 2016, los gobiernos del PT y del PMDB transfirieron, sólo a través del pago de intereses, 3 trillones y 600 mil millones de reales del sector público para el sector financiero. Durante el gobierno Temer fueron 500 mil millones de reales.

Bajo una intensa movilización popular, Dilma fue derrumbada y ganó fuerza la operación Lava Jato. Además de Temer, de Lula y Aécio, ocho ministros son investigados. Ya fueron para la prisión los jefes del cártel y políticos de tres gobiernos.

La lucha continúa - y, a pesar de venir desde hace mucho tiempo, ella ahora apenas está empezando.

Vamos a resistir en las campañas salariales anuales, en las calles, en las plazas, en todo lugar donde haya un trabajador brasileño.


¡Por la revocación de la Ley de Esclavitud Laboral!

¡Contra el desmonte de la Seguridad Social!

¡Ningún derecho a menos!

¡Fuera Temer!

CENTRAL GENERAL DE LOS TRABAJADORES DE BRASIL – agosto 2017

( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230030&titular=%A1por-la-revocaci%F3n-de-la-ley-de-esclavitud-laboral%21- )

miércoles, 2 de agosto de 2017

50 Verdades Sobre Henrique Capriles Radonski


50 verdades sobre Henrique Capriles Radonski
Por: Salim Lamrani

¿Quién es realmente?
Nacido en 1972, Henrique Capriles Radonski procede de dos de las más poderosas familias venezolanas, las cuales se encuentran a la cabeza de varios conglomerados industrial, inmobiliario y mediático (Capriles) y poseen el Circuito Nacional de Exhibiciones (Cinex), segunda cadena de cines del país (Radonski).
Su familia es propietaria del diario Últimas Noticias, de mayor difusión nacional, cadenas de radios y un canal de televisión.
En los años 80, militó en el partido de extrema derecha Tradición, Familia y Propiedad.
Capriles fue elegido diputado en 1999 por el Estado de Zulia por el partido de derecha COPEI. Contra todo pronóstico y a pesar de su inexperiencia política, fue nombrado inmediatamente presidente de la Cámara de Diputados, convirtiéndose en el más joven diputado en dirigir la Cámara baja del Parlamento.
En realidad, logró imponerse a los otros aspirantes con mayor trayectoria política gracias al poder económico y financiero de su familia que financió las campañas de muchos diputados.
En 2000, fundó el partido político Primero Justicia con el conservador Leopoldo López y se alió con el International Republican Insititute, rama internacional del Partido Republicano estadounidense. El presidente de la época era George W. Bush, el cual brindó un amplio apoyo a la nueva formación política que se oponía a Hugo Chávez, particularmente mediante el National Endowment for Democracy.
Según el New York Times, “La National Endowment for Democracy se creó hace 15 años para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la Central Intelligence Agency (CIA) durante décadas. Gasta 30 millones de dólares al año para apoyar partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios informativos en docenas de países”.
Según Allen Weistein, padre de la legislación donde se establecía la NED, “mucho de lo que hacemos hoy ya lo hacía la CIA de manera encubierta hace 25 años”.
Carl Gershman, primer presidente de la NED, explicó la razón de ser de la Fundación en junio de 1986: “Sería terrible para los grupos democráticos del mundo entero ser vistos como subvencionados por la CIA. Vimos eso en los años 60 y por eso pusimos término a ello. Es porque no pudimos seguir haciéndolo que se creó [la NED]”.
Durante su mandato de alcalde de la municipalidad de Baruta, Capriles firmó varios acuerdos con el FBI estadounidense para formar a su policía municipal, y recibió fondos de la embajada de Estados Unidos para esa misión.
Henrique Capriles participó activamente en el golpe de Estado contra Hugo Chávez organizado por Estados Unidos en abril de 2002. Alcalde de Baruto, procedió al arresto de numerosos partidarios del orden constitucional, entre ellos Ramón Rodríguez Chacín, entonces Ministro de Interior y Justicia, el cual fue violentamente agredido por los partidarios del golpe frente a las cámaras de televisión.
Al respecto, las palabras de Rodríguez Chacín son esclarecedoras: “Les hice ver [a Henrique Capriles y Leopoldo López, quienes llegaron para arrestarlo] el riesgo, el peligro que había para mi integridad física [de salir frente a la multitud], que la situación se iba a escapar de sus manos, sugerí salir por otro lugar, el sótano y la respuesta que recibí de Capriles, precisamente, fue que no, porque las cámaras estaban al frente del edificio. Ellos querían sacarme en frente de las cámaras, para exhibirme, no sé, supongo; para vanagloriarse ellos, a pesar del riesgo”.
Unos días antes del golpe de Estado, Capriles apareció ante las cámaras de televisión con los dirigentes de su partido político Primero Justicia para reclamar la renuncia de Hugo Chávez, de los diputados de la Asamblea Nacional, del Fiscal de la República, del Defensor del Pueblo y del Tribunal Supremo de Justicia. Tras el golpe del 11 de abril, la primera decisión de la junta golpista fue precisamente disolver todos estos órganos de la República.
En abril de 2002, Primero Justicia fue el único partido político en aceptar la disolución por la fuerza de la Asamblea Nacional que ordenó la junta golpista de Pedro Carmona Estanga.
Durante el golpe de Estado de abril de 2002, Capriles también participó en el asedio a la embajada cubana de Caracas, que organizaron la oposición venezolana y la extrema derecha cubanoamericana. Estaba presente Henry López Sisco, cómplice del terrorista cubano Luis Posada Carriles, responsable de más de un centenar de asesinatos, entre ellos el atentado contra el avión de Cubana de Aviación el 6 de octubre de 2006 que costó la vida a 73 pasajeros.
Tras cortar el agua y la electricidad, Capriles, quien pensaba que el vicepresidente de la época Diosdado Cabello, se había refugiado en la entidad diplomática, entró y exigió del embajador revisar el lugar, violando así el Artículo 22 de la Convención de Viena, que estipula que las representaciones diplomáticas son inviolables.
Germán Sánchez Otero, entonces embajador cubano en Venezuela, le respondió lo siguiente: “Si usted conoce el derecho internacional debe saber que tanto Venezuela como Cuba tienen derecho a que un ciudadano sea evaluado para recibir asilo político en cualquier sede diplomática. Un demócrata, un humanista, no puede admitir que haya niños sin agua, sin electricidad y sin comida”.
Al salir de la embajada, Capriles, lejos de calmar la multitud alterada, declaró a la prensa que no había podido revisar la representación diplomática y que estaba en la imposibilidad de confirmar o no la presencia de Cabello, lo que suscitó nuevas tensiones.
Por su participación en el golpe de Estado, Capriles fue enjuiciado y encarcelado de modo preventivo por sustraerse a la justicia.
El fiscal de la República, Danilo Anderson, encargado del caso Capriles fue asesinado en noviembre de 2004 en un atentado con coche bomba.
En 2006, los tribunales absolvieron a Capriles.
En 2008, se abrió un nuevo juicio penal que todavía está en curso.
Tras su elección en 2008 como gobernador del Estado de Miranda, Capriles expulsó de las instalaciones de la región a los funcionarios encargados de los programas sociales que elaboró el gobierno de Chávez.
En su programa electoral, Capriles promete luchar contra la delincuencia. No obstante, desde su llegada al poder en Miranda, la inseguridad se incrementó haciendo del Estado uno de los tres más peligrosos de Venezuela. Entre 2011 y 2012, la tasa de homicidios aumentó más de un 15%.
A pesar de este balance, Capriles, reelegido en 2012, todavía se niega a aceptar la implantación de la Policía Nacional Bolivariana en el territorio que dirige.
Entre 2008 y 2012, Capriles despidió a más de mil funcionarios en el Estado de Mirando –que trabajaban en el sector cultural– por considerarlos sospechosos de ser partidarios del antiguo gobernador chavista Diosdado Cabello, y procedió al cierre de decenas de bibliotecas.
En 2012, Capriles se reunió secretamente en Colombia con el general Martin Demsey, Jefe del Estado Mayor de Estados Unidos. No se filtró nada de esas conversaciones.
Capriles no deja de reclamarse del antiguo presidente brasileño Lula da Silva. No obstante, éste brindó varias veces su apoyo a Hugo Chávez, particularmente en las últimas elecciones de octubre de 2012. “Tu triunfo será nuestro”, declaró en un mensaje al Presidente Chávez.
Candidato a la elección presidencial de 2012, en nombre de la Mesa Unidad Democrática que agrupó los partidos de oposición, Capriles perdió el escrutinio con más de diez puntos de diferencia.
En caso de victoria en las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, Capriles prometió la amnistía para Pedro Carmona Estanga, antiguo presidente de Fedecámaras que encabezó la junta militar durante el golpe de Estado, actualmente prófugo de la justicia y refugiado en Colombia.
El programa presidencial de Capriles es de esencia neoliberal y preconiza una aceleración de las privatizaciones en una economía controlada en más del 70% por el sector privado, una autonomía y una descentralización.
En caso de victoria de Capriles, la empresa petrolera nacional Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), no se encontrará bajo control político.
El programa de Capriles prevé la suspensión de la ayuda financiera que otorga PDVSA al Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), el cual financia las infraestructuras y los programas sociales.
Capriles impondrá un aumento del precio de la gasolina que se consume en el mercado nacional.
Se cancelarán las reformas agrarias que realizó el gobierno de Chávez y se restituirán las tierras a los latifundistas.
La Ley de Pesca, de la cual se beneficiaron decenas de miles de trabajadores del mar, también se abrogará.
Capriles autorizará en Venezuela el cultivo de organismos genéticamente modificados.
Capriles propone “incorporar en el sistema educativo básico y medio, temas demostrativos sobre la conexión entre propiedad, progreso económico, libertad política y desarrollo social”.
Capriles prevé otorgar independencia total al Banco Central de Venezuela, con el fin de evitar todo control democrático sobre las políticas financieras y monetarias, y le prohibirá “financiar el gasto público”.
Capriles anunció que pondría fin a la relación especial con Cuba, lo que afectará los programas sociales en los campos de la salud, la educación, el deporte y la cultura.
Capriles pondrá término a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), organismo de integración regional.
Capriles suprimirá el programa Petrocaribe que permite actualmente a 18 países de América Latina y el Caribe, o sea 90 millones de personas, conseguir petróleo subvencionado y asegurar su abastecimiento energético.
Capriles prevé firmar tratados de libre cambio (TLC), particularmente con Estados Unidos y la Unión Europea.
Capriles prevé volver a otorgar la concesión hertziana al canal RCTV, que emite ahora vía cable y satélite, a pesar de su participación abierta en el golpe de Estado de abril de 2002.
Capriles prohibirá todos los programas políticos en el canal nacional Venezolana de Televisión, dejando así el monopolio del debate ciudadano a los canales privados.
Capriles prevé “supervisar y controlar la proliferación de emisoras de radio […] y regular el crecimiento de las emisoras de radio comunitarias”.
El Programa de la MUD prevé reducir sustancialmente el número de funcionarios.
Capriles eliminará el FONDEN, fondo especial destinado a financiar los programas sociales.
Capriles pondrá término a la regulación de precios que permite a toda la población adquirir los productos de primera necesidad.
Capriles acusa al gobierno venezolano y a la familia de Hugo Chávez de haber ocultado la muerte del Presidente. Para él, su fallecimiento ocurrió antes del 5 de marzo.

El autor es: Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris IV-Sorbonne, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de la Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

miércoles, 12 de julio de 2017

Lula?

"Lula da Silva, condenado a 9 años y medio de prisión por corrupción Un juzgado de Brasil considera al expresidente del país culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso de la red de corrupción que operó en Petrobras."

http://www.montevideo.com.uy/contenido/Ex-presidente-Lula-Da-Silva-condenado-a-nueve-anos-y-medio-de-prision-348661

https://actualidad.rt.com/actualidad/244178-condenar-luiz-inacio-lula-da-silva

http://www.publico.es/internacional/lula-da-silva-condenado-9-anos-prision-corrupcion.html

viernes, 28 de abril de 2017

Razones Para Una Moción De Censura A Rajoy

Razones para una moción de censura a Rajoy:
1. Abaratamiento del despido
2. La amnistía fiscal
3. El aumento del número de alumnos por aula
4. El aumento de la desigualdad
5. La bajada de la base reguladora para el paro
6. Bankia
7. La beligerancia con Grecia
8. Bárcenas
9. Barberá
10. Los cambios de directores en los periódicos
11. Camps
12. Canal Nou
13. La complacencia con Merkel
14. El copago de medicamentos
15. Cospedal y su marido
16. La disminución del número y cuantía de las becas
17. El éxodo juvenil a otros países
18. Fabra
19. Gallardón
20. La guerra a las renovables
21. La gestión territorial
22. Granados
23. Gundín
24. Gürtel
25. El impuesto al sol
26. El incumplimiento del programa electoral del PP
27. La precariedad de los nuevos empleos
28. La subida del IVA y otros impuestos
29. La utilización torticera de la Agencia Tributaria
30. Los desahucios
31. Ley del Aborto
32. Ley Mordaza
33. Matas
34. Mato
35. Morenés y el armamento
36. Noös
37. Palma Arena
38 Las pensiones y la tomadura de pelo del 0,25% de aumento
39. Plasma
40. La presión a los medios privados
41. Púnica
42. Pujol y familia
43. Rato
44. El recibo de la luz
45. Recortes en Dependencia
46. Recortes en Educación
47. Recortes en Sanidad
48. Reforma laboral
49. Rescate a los bancos
50. Sobres
51. Somoano
52. Subida de las tasas judiciales
53. Supresión de la deducción por vivienda
54. Telemadrid
55. Torres Dulce y su misterioso relevo
56. Tve
57. El TTIP
58. Urdangarín
59. El uso y abuso de los órganos judiciales.
60. Ley de montes aprobada en 2015. Recalificar terrenos quemados.
61. Los "cuidados" del Padre de Rajoy.
62. Wert
Caso AVE
Caso Almenas
Caso Andratx
Caso Arcos
Caso Arona
Caso Astapa
Caso Atlético
Caso Baltar
Caso Banca
Caso Bankia
Caso Berzosa
Caso Bitel-2
Caso Bomsai
Caso Bon Sosec
Caso Brugal
Caso Bárcenas
Caso CAM
Caso CCM
Caso Camisetas
Caso Campeón
Caso Conde Roa
Caso Cooperación
Caso Corredor
Caso De Miguel
Caso Dívar
Caso Egües
Caso El Trompo
Caso Emarsa
Caso Emperador
Caso Enredadera
Caso Epsilon
Caso Fabra
Caso Faycán
Caso Filesa
Caso Flick
Caso Forcem
Caso Funeraria
Caso Guateque
Caso Guerra
Caso Gürtel
Caso Harrag
Caso Hügel
Caso ITV
Caso Ibatur/Pasarela
Caso Ibiza Centre
Caso Innova
Caso Interligare
Caso La Fabriquilla
Caso Las Teresitas
Caso Lasarte
Caso Lifeblood
Caso Limusa
Caso Malaya
Caso Marchelo
Caso Marea
Caso Margüello
Caso Matsa
Caso Mercasevilla
Caso Mercurio
Caso Millet
Caso Miñano
Caso Método 3
Caso Naseiro
Caso Nueva Rumasa
Caso Nóos
Caso Orquesta
Caso Over Marketing
Caso Palau
Caso Pallerols
Caso Palma Arena
Caso Parques Eólicos
Caso Peaje
Caso Picnic
Caso Pitiusa
Caso PlaZa
Caso Plan Territorial
Caso Plaold
Caso Plasenzuela
Caso Pokémon
Caso Poniente
Caso Port Vell
Caso Porto
Caso Pretoria
Caso Rasputín
Caso Riopedre
Caso Rumasa
Caso Rus
Caso Salmón
Caso Sanlúcar
Caso Scala/Cola Cao
Caso Seat
Caso Tabacalera
Caso Terán
Caso Torres de Calatrava
Caso Totem
Caso Treball
Caso Troya
Caso Turismo Joven
Caso Túnel de Sóller
Caso Umbra
Caso Unión
Caso Zambrana
Caso Zamora
Caso de la Ciudad del Golf
Caso de la Construcción
Caso de los cursos de formación
Caso del Lino
Caso facturas
Luxembourg Leaks
Operación Edu Costa
Operación Madeja
Operación Molinos
Operación Púnica
Plan Rabasa
Trama Zeta
Caso Acuamed
Caso de la Serna
Ministro Soria
Papeles de Panamá
Son motivos suficientes, pero la lista sigue creciendo.
A otros les parece un espectáculo, poco serio y con mala fe. Prefieren que siga pasando todo eso. Les parece poco?

(Post de Yuno en la red social)

sábado, 15 de abril de 2017

Y Santas Pascuas!



Documental:La Oscura Realidad, Lo Que Esconde La Iglesia Catolica

Sacerdotes Pederastas

El Opus Dei

Xtc - Dear God

Chumbawamba - Walking into battle with the Lord

Violeta Parra Que Dirá El Santo Padre



sábado, 1 de abril de 2017

Puntualizaciones Sobre El Sistema Venezolano Para Comprender Los Hechos


Por favor a mis amistades del Face Book sobre todo a mis amistades de otros Países como
Argentina, Ecuador, Colombia publiquen este articulo y compartanlo en las redes sociales.......
Ricardo Benitez Marquez

1. Venezuela no tiene un sistema parlamentario como los europeos

2. Tiene cinco poderes en lugar de tres (ejecutivo, legislativo, judicial, ciudadano y electoral)

3. Contrariamente a lo que ocurre en los regímenes parlamentarios el parlamento no tiene en Venezuela la misma significación que en los sistemas europeos

4. Se rige por una Constitución que le establece las funciones así como a los demás poderes públicos

5. El órgano contralor y máximo intérprete de la Constitución es la Sala Constitucional del Tribunal Supremo

6. Es de este órgano de donde han emanado las sentencias controversiales

7. Las sentencias han sido emitidas a solicitud de recurso de interpretación sobre los acontecimientos institucionales que vive el país a partir del momento en el cual la oposición pasó a ser mayoría en el parlamento venezolano

8. El parlamento se ha extralimitado en sus funciones, ha desviado el poder y la autoridad que como institución tiene, ha usurpado en algunos casos las funciones del poder ejecutivo y desacata las medidas judiciales tomadas con competencia constitucional para ello por el Tribunal Supremo de justicia

9. Desde el mes de enero de 2017 se ha declarado en rebeldía absoluta.

10. Las sentencias pretenden ordenar jurídica e institucionalmente el estado frente a un poder que desobedece al Tribunal Supremo y crea conflictos con los otros poderes.

11. En la última sentencia la Sala Constitucional ha establecido que temporalmente hasta cuando el Poder Legislativo vuelva a la normalidad algunas de las funciones de ese poder, necesarias para el funcionamiento del estado, serán asumidas por el Tribunal Supremo.

12. Las funciones parlamentarias se incumplen por omisión o por actos no ajustados a derecho. La sentencia pretende asumir las funciones que por omisión impidan el funcionamiento del estado (ejemplo aprobar inversiones petroleras con compañías privadas para lo cual es necesario un protocolo que debe ser aprobado conjuntamente por el poder ejecutivo y el legislativo).

13. La constitución está intacta, el parlamento no ha sido disuelto, hay total respeto a los derechos humanos, existe plena libertad de expresión dentro del país, la participación política es plural dentro del país, los partidos existen y hay libre acceso a la justicia. Estos hechos demuestran que no hay golpe de estado en Venezuela

Embajador Isaias Rodríguez

domingo, 19 de marzo de 2017

El ABC De La Caspa Y La Hipocresía



La gente de la estafa en diferido y en directo, del desprecio a la dignidad de las mujeres, del desprecio a la vida de otras especies sintientes como los toros.Del desprecio a la inteligencia y a la razón.Del desprecio al sufrimiento existencial y al caos económico que han sembrado.De la hipocresía.
De a dios rogando y con el mazo dando.De las putillas pagadas con dinero público.De las drogas y las comilonas idem.
Del apoyo a una institución clave para regímenes fascsistas, robo de bebés y pedofilia.Dineros en Panamá y Suiza pero banderas españolas y catalanas.
Hipocresía.Caspa.Arrogancia.Los ANTIVIDA en pleno.
Asco.

miércoles, 25 de enero de 2017

Acerca De La Agresión A "La Intocable"

"Ahora que los medios, todos a una (sorpresón) están tan indignados con la noticia de que "grupos de extrema izquierda" han propinado una "brutal paliza" a "una chica" creo que es obligado contar algunas cosas. Para empezar, la tal "una chica" es una jefecilla de una banda de nazis de Murcia que se hace llamar "La Intocable" (la "chica" no la banda).Esta basura humana y sus pacíficos secuaces son bien conocidos en la ciudad por diversas acciones: cazas al negro, palizas, emboscadas y navajazos a toda aquella persona a la que su odio y sus cerebros vacíos se les antoja: homosexuales, migrantes, rojos, mendigos, sin techo, manteros, melenudos o personas que simplemente pasaban por el lugar equivocado, o les miraban de manera equivocada.Hace un tiempo le prendieron fuego a un CSOA mientras 100 personas se encontraban dentro.Desde luego es "una chica" algo especial ¿no les parece?.Nada nuevo, en todo caso.¿Dijo algo la prensa tras estas agresiones fascistas? no, no dijo ni mú. En la noche de los hechos, La Intocable (algo me dice que ahora deberá cambiarse el nombre) andaba en medio de una de sus ya conocidas cacerías por Murcia. ¿Se sobró el grupo de antifascistas en su autodefensa al ser unos doce contra una? si, en mi opinión, fue un abuso de fuerza, y se sobraron bastante: con tres de las mujeres que participaron, hubiera bastado y sobrado para ponerle a la nazi esa el careto como sin ninguna duda merecía. La prensa patria, cómo no, siempre defendiendo a los nazis y arremetiendo contra quienes, como debe ser, los combaten. En memoria de las muchas antifascistas asesinadas impunemente en España a manos de bandas como la de La Chica Anteriormente Llamada La Intocable"
¡NI UNA AGRESIÓN FASCISTA SIN RESPUESTA! 
Guillermo Toledo.-
https://twitter.com/logela/status/823579569978478592 https://www.facebook.com/guillermo.toledo.5/posts/1374097995981137

Ver también:
http://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2017/01/25/intocable-vieja-conocida-extrema-derecha/800551.html

viernes, 30 de diciembre de 2016

A La Mierda El Trabajo

A la mierda el trabajo

James Livington
CTXT

El mercado laboral ha fracasado, como casi todos los demás. Ya no hay bastantes trabajos disponibles y los que quedan no sirven para pagar las facturas. ¿Y si el trabajo no es la solución, sino el problema?

Para nosotros, los estadounidenses, el trabajo lo es todo. Desde hace siglos, más o menos desde 1650, creemos que imprime carácter (puntualidad, iniciativa, honestidad, autodisciplina y todo lo demás). También creemos que el mercado laboral, donde encontramos el trabajo, ha sido relativamente eficiente en lo que a asignar oportunidades y salarios se refiere. Y también nos hemos creído, hasta cuando es una mierda, que trabajar da sentido, propósito y estructura a nuestras vidas. Sea como sea, de lo que estamos seguros es de que nos saca de la cama por las mañanas, de que paga las facturas, de que nos hace sentir responsables y de que nos mantiene alejados de la televisión por las mañanas.

Estas creencias ya no están justificadas. De hecho, ahora son ridículas, porque ya no hay bastantes trabajos disponibles y porque los que quedan ya no sirven para pagar las facturas, a no ser, claro está, que hayas conseguido un trabajo como traficante de drogas o banquero en Wall Street, en cuyo caso, en los dos, te habrás convertido en un gánster.

Hoy en día, todos a izquierda y a derecha, desde el economista Dean Baker al científico social Arthur C. Brooks, desde Bernie Sanders hasta Donald Trump, pretenden solucionar el desmoronamiento del mercado laboral fomentando el “pleno empleo”, como si tener un trabajo fuera en sí mismo una cosa buena, sin tener en cuenta lo peligroso, exigente o degradante que pueda ser. No obstante, el “pleno empleo” no es lo que nos devolverá la fe en el trabajo duro o en el respeto de las normas o en todas esas cosas que suenan tan bien. Actualmente, la tasa de desempleo oficial en EE.UU. está por debajo del 6 %, muy cerca de lo que los economistas siempre han considerado “pleno empleo”, y sin embargo la desigualdad salarial sigue exactamente igual. Trabajos de mierda para todos no es la solución a los problemas sociales que tenemos.

Pero no es que lo diga yo, para eso están los números. En EE.UU. más de un cuarto de los adultos actualmente con trabajo cobra salarios más bajos de lo que les permitiría superar el umbral oficial de la pobreza, y por este motivo un quinto de los niños estadounidenses viven sumidos en la pobreza. Casi la mitad de los adultos con trabajo en EE.UU. tiene derecho a recibir cupones de comida (el Programa Asistencial de Nutrición Suplementaria, SNAP por sus siglas en inglés, que proporciona ayuda a personas y familias de bajos ingresos, aunque la mayoría de las personas que tiene derecho no lo solicita). El mercado de trabajo ha fracasado, como casi todos los demás.

Los trabajos que se evaporaron durante la crisis económica no van a volver, diga lo que diga la tasa de desempleo (el aumento neto en el número de trabajos creados desde 2000 se mantiene todavía en cero) y si vuelven de entre los muertos, serán zombis, del tipo contingente, de media jornada o cobrando el salario mínimo, y con los jefes cambiando tus horarios todas las semanas: bienvenido a Wal-Mart, donde los cupones de comida son una prestación.

Y no me digas que subir el salario mínimo a 15$ por hora es la solución. Nadie duda del enorme significado ético de la medida, pero con este salario, el umbral oficial de la pobreza se supera solo después de haber trabajado 29 horas por semana. El salario mínimo federal está en 7,25 $, pero para superar el umbral de la pobreza en una semana de 40 horas, habría que cobrar al menos 10$ por hora. Entonces, ¿qué sentido tiene cobrar un sueldo que no sirve para poder ganarse la vida, sino para demostrar que se tiene una ética de trabajo?

Pero, calla, ¿no es este dilema una fase pasajera más del ciclo económico? ¿Qué pasa con el mercado de trabajo del futuro? ¿No se ha demostrado ya que esas voces agoreras de los malditos maltusianos estaban equivocadas porque siempre aumenta la productividad, se crean nuevos campos empresariales y nuevas oportunidades económicas? Bueno, sí, hasta ahora. La tendencia de los indicadores durante la mitad del siglo pasado y las proyecciones razonables sobre el próximo medio siglo se basan en una realidad empírica tan bien fundamentada que es imposible desestimarlos como ciencia pesimista o sinsentidos ideológicos. Son exactamente iguales que los datos sobre el cambio climático: si quieres puedes negarlo todo, pero te tomarán por tonto cuando lo hagas.

Por ejemplo, los economistas de Oxford que estudian las tendencias laborales nos dicen que casi la mitad de los trabajos existentes, incluidos los que conllevan “tareas cognitivas no rutinarias” (pensar, básicamente) están en peligro de muerte como consecuencia de la informatización que tendrá lugar en los próximos 20 años. Estos argumentos no hacen más que profundizar en las conclusiones a las que llegaron dos economistas del MIT en su libro Race Against the Machine (La carrera contra las máquinas), 2011. Mientras tanto, los tipos de Silicon Valley que dan charlas TED han comenzado a hablar de “excedentes humanos” como resultado del mismo proceso: la producción cibernética. Rise of the Robots (El alzamiento de los robots), 2016, un nuevo libro que cita estas mismas fuentes, es un libro de ciencias sociales, no de ciencia ficción.

Así que nuestra gran crisis económica (no te engañes, no ha acabado todavía) es una crisis de valores tanto como una catástrofe económica. También se la puede llamar impasse espiritual, ya que hace que nos preguntemos qué otra estructura social que no sea el trabajo nos permitirá imprimir carácter, si es que el carácter en sí es algo a lo que debemos aspirar. Aunque ese es el motivo de que sea también una oportunidad intelectual: porque nos obliga a imaginar un mundo en el que trabajar no sea lo que forja nuestro carácter, determina nuestros sueldos o domina nuestras vidas.

En pocas palabras, esto hace que podamos exclamar: ¡basta ya, a la mierda el trabajo!

Sin duda, esta crisis hace que nos preguntemos: ¿qué hay después del trabajo? ¿Qué harías si el trabajo no fuera esa disciplina externa que organiza tu vida cuando estás despierto, en forma de imperativo social que hace que te levantes por las mañanas y te encamines a la fábrica, la oficina, la tienda, el almacén, el restaurante, o adonde sea que trabajes y, sin importar cuanto lo odies, hace que sigas regresando? ¿Qué harías si no tuvieras que trabajar para obtener un salario?

¿Cómo sería nuestra sociedad y civilización si no tuviéramos que “ganarnos” la vida, si el ocio no fuera una opción, sino un modo de vida? ¿Pasaríamos el tiempo en el Starbucks con los portátiles abiertos? ¿O enseñaríamos a niños en lugares menos desarrollados, como Mississippi, de manera voluntaria? ¿O fumaríamos hierba y veríamos la tele todo el día?

Mi intención con esto no es proponer una reflexión extravagante. Hoy en día, estas preguntas son de carácter práctico porque no hay suficientes trabajos para todos. Así que ya es hora de que hagamos más preguntas prácticas: ¿Cómo se puede vivir sin un trabajo, es posible recibir un sueldo sin trabajar para obtenerlo? Para empezar, ¿es posible?, y lo que es más complicado, ¿es ético? Si te educaron en la creencia de que el trabajo es lo que determina tu valor en esta sociedad, como fuimos educados casi todos nosotros, ¿sentiríamos que hacemos trampas al recibir algo a cambio de nada?

Ya disponemos de algunas respuestas provisionales porque, de una u otra manera, todos estamos cobrando un subsidio. El componente de la renta familiar que más ha crecido desde 1959 han sido los pagos de transferencia del gobierno. A principios del siglo XXI, un 20% de todos los ingresos familiares provenía de lo que también se conoce como asistencia pública o “ayudas”. Si no existiera este suplemento salarial, la mitad de los adultos con trabajos a jornada completa viviría por debajo del umbral de la pobreza, y la mayoría de los estadounidenses tendría derecho a recibir cupones de comida.

Pero, ¿son realmente rentables los pagos de transferencia y las “ayudas”, ya sea en términos económicos o morales? Si seguimos este camino y continuamos aumentándolos, ¿estamos subvencionando la pereza, o estamos enriqueciendo el debate sobre los fundamentos de la vida plena?

Los pagos de transferencia, o “ayudas”, por no mencionar los bonus de Wall Street (ya que estamos hablando de recibir algo a cambio de nada) nos han enseñado a saber diferenciar entre la obtención de un salario y la producción de bienes, aunque ahora, cuando es evidente que faltan trabajos, hace falta replantear este concepto. Da igual cómo se calcule el presupuesto federal, nos podemos permitir cuidar de nuestro hermano. En realidad, la pregunta no es tanto si queremos, sino más bien cómo hacerlo.

Sé lo que estás pensando: no podemos permitírnoslo. Pues no es así, sí que es posible y no es tan difícil. Subimos el arbitrario límite de contribución máxima a la Seguridad Social, que ahora mismo está en los 127$, y subimos los impuestos a las ganancias empresariales, revirtiendo lo que hizo la revolución de Reagan. Con solo estas dos medidas se solucionaría el problema fiscal y se crearía un superávit económico donde ahora solo hay un déficit moral cuantificable.

Aunque claro, tú dirás, junto con todos los demás economistas, desde Dean Baker hasta Greg Mankiw, de derechas o de izquierdas, que subir los impuestos a las ganancias empresariales es un incentivo negativo para la inversión y por tanto para la creación de puestos de trabajo, o que hará que las empresas se vayan a otros países donde los impuestos sean más bajos.

En realidad, subir los impuestos a los beneficios empresariales no puede causar estos efectos.

Hagamos el camino inverso y vayamos hacia atrás en el tiempo. Las empresas son “multinacionales” desde hace ya algún tiempo. En las décadas de 1970 y 1980, antes de que surtieran efecto las rebajas impositivas que Ronald Reagan impulsó, aproximadamente un 60% de los bienes manufacturados que se importaban eran fabricados por empresas estadounidenses en el exterior, en el extranjero. Desde entonces, este porcentaje ha aumentado ligeramente, pero no tanto.

Los trabajadores chinos no son el problema, sino más bien la idiotez sin hogar y sin sentido de la contabilidad empresarial. Por eso es tan risible la decisión tomada en 2010 gracias a Citizens United (Ciudadanos Unidos), que sostiene que la libertad de expresión es aplicable también a las donaciones electorales. El dinero no es una expresión, como tampoco lo es el ruido. La Corte Suprema ha evocado un ser viviente, una nueva persona, de entre los restos del derecho común, y ha creado un mundo real que da más miedo que su equivalente cinematográfico, ya sea este el que aparece en Frankenstein, Blade Runner o, más recientemente, en Transformers.

Pero la realidad es esta: la inversión empresarial o privada no genera la mayoría de los trabajos, así que subir los impuestos a la ganancia empresarial no tendrá ningún efecto sobre el empleo. Has leído bien. Desde la década de 1920, el crecimiento económico ha seguido aumentando a pesar de que la inversión privada se ha estancado. Esto significa que los beneficios no sirven para nada, excepto para anunciar a tus accionistas (o expertos en compras hostiles) que tu compañía es un negocio que funciona, un negocio próspero. No hacen falta beneficios para “reinvertir”, para financiar la expansión de tu mano de obra o de tu productividad, como ha quedado claramente demostrado gracias a la historia reciente de Apple y de la mayoría de las demás empresas.

Eso hace que las decisiones en materia de inversión que realizan los directores ejecutivos de las empresas tengan solo un efecto marginal sobre el empleo. Hacer que las empresas paguen más impuestos para poder financiar un Estado del bienestar que permita que amemos a nuestros vecinos y que cuidemos de nuestros hermanos no es un problema económico, es otra cosa, es una cuestión intelectual o un dilema moral.

Cuando tenemos fe en el trabajo duro, estamos deseando que imprima carácter, pero al mismo tiempo estamos esperando, o confiando, que el mercado de trabajo asigne los ingresos de manera justa y racional. Ahí es donde está el problema, que estos dos conceptos van juntos de la mano. El carácter puede provenir del trabajo sólo cuando vemos que existe una relación inteligible y justificable entre el esfuerzo realizado, las habilidades aprendidas y la recompensa obtenida. Cuando observo que tu salario no tiene ninguna relación en absoluto con tu producción de valor real, o con los bienes duraderos que el resto de nosotros podemos utilizar y apreciar (y cuando digo duradero no me refiero solo a cosas materiales), entonces empiezo a dudar de que el carácter sea una consecuencia del trabajo duro.

Cuando veo, por ejemplo, que tú estás haciendo millones lavando el dinero de los cárteles de la droga (HSBC), que vendes deudas incobrables de dudoso origen a los gerentes de fondos de inversión (AIG, Bear Stearns, Morgan Stanley, Citibank), que te aprovechas de los prestatarios de renta baja (Bank of America), que compras votos en el Congreso (todos los anteriores), también llamado un día más en la rutina de Wall Street, mientras que yo tengo problemas para llegar a fin de mes aun teniendo un trabajo a tiempo completo, me doy cuenta de que mi participación en el mercado laboral es irracional. Sé que forjar mi carácter a través del trabajo es una tontería porque la vida criminal sale rentable, y lo que debería hacer es convertirme en un gánster como tú.

Por ese motivo, la crisis económica que estamos sufriendo también es un problema ético, un impasse espiritual y una oportunidad intelectual. Hemos apostado tanto por la importancia social, cultural y ética del trabajo, que cuando falla el mercado laboral, como lo ha hecho ahora de manera tan espectacular, no sabemos explicar lo que ha pasado ni sabemos encauzar nuestras creencias para encontrar un significado diferente al trabajo y a los mercados.

Y cuando digo “nosotros” me refiero a casi todos nosotros, derechas e izquierdas, porque todo el mundo quiere que los estadounidenses vuelvan al trabajo, de una u otra manera, el “pleno empleo” es un objetivo tanto de los políticos de derechas como de los economistas de izquierdas. Las diferencias entre ellos se basan en los medios, no en el fin, y ese fin incluye intangibles como la adquisición de carácter.

Esto equivale a decir que todo el mundo ha redoblado los beneficios asociados al trabajo justo cuando este está alcanzando su punto de evaporación. Garantizar el “pleno empleo” se ha convertido en el objetivo de todo el espectro político justo cuando resulta más imposible a la par que más innecesario, casi como garantizar la esclavitud en la década de 1850 o la segregación en la década de 1950.

¿Por qué?

Pues porque el trabajo lo es todo para nosotros, habitantes de sociedades mercantiles modernas, independientemente de su utilidad para imprimir carácter y distribuir ingresos de manera racional, y bastante alejado de la necesidad de vivir de algo. El trabajo ha sido la base de casi todo nuestro pensamiento sobre lo que significa disfrutar de una vida plena desde que Platón relacionó el trabajo manual con el mundo de las ideas. Nuestra manera de desafiar a la muerte ha sido la creación y reparación de objetos duraderos, puesto que sabemos que los objetos significativos durarán más que el tiempo que tenemos asignado en este mundo y que nos enseñan, cuando los creamos o reparamos, que el mundo más allá de nosotros, el mundo que existió y existirá, posee una realidad propia.

Detengámonos en el alcance de esta idea. El trabajo ha sido una manera de ejemplificar las diferencias entre hombres y mujeres, por ejemplo, cuando fusionamos el significado de los conceptos de paternidad y “sostén familiar”, o como cuando, más recientemente, intentamos disociarlos. Desde el siglo XVII, se ha definido la masculinidad y la feminidad, aunque esto no significa que se consiguiera así, por medio del lugar que ocupan en una economía moral, en términos de hombre trabajador que recibía un salario por su producción de valor en el trabajo, o en términos de mujer trabajadora que no cobraba nada por su producción y mantenimiento de la familia. Por supuesto, hoy en día estas definiciones están cambiando a medida que cambia el significado de la palabra “familia” y a medida que se producen cambios profundos y paralelos en el mercado de trabajo, la entrada de la mujer es solo uno de ellos, y en las actitudes hacia la sexualidad.

Cuando desaparece el trabajo, la diferencia entre los sexos que produce el mercado de trabajo se diluye. Cuando el trabajo socialmente necesario disminuye, lo que un día se conocía como trabajo de mujeres (educación, atención sanitaria o servicios) es ahora nuestra industria primaria, y no una dimensión “terciaria” de la economía cuantificable. El trabajo relacionado con el amor, con cuidarse los unos a los otros y con aprender a cuidar de nuestros hermanos (el trabajo socialmente beneficioso) se convierte no sólo en posible, sino más bien en necesario, y no solo en el interior del núcleo familiar, donde el afecto está a nuestra disposición de manera rutinaria, no, me refiero también a lo que hay ahí fuera, en el vasto mundo exterior.

El trabajo también ha sido la manera estadounidense de producir “capitalismo racial”, como lo llaman hoy en día los historiadores, gracias a la mano de obra de esclavos, de convictos, de medieros y luego de mercados laborales segregados, en otras palabras, un “sistema de libre empresa” edificado sobre las ruinas de cuerpos negros o un entramado económico animado, saturado y determinado por el racismo. Nunca hubo un mercado libre laboral en esta unión de Estados. Como todos los demás mercados, este siempre estuvo cubierto por la discriminación legal y sistemática del hombre negro. Hasta se podría decir que este mercado con cobertura creó los aún hoy utilizados estereotipos sobre la vagancia de los afroamericanos mediante la exclusión de los trabajadores negros del trabajo remunerado y su confinamiento a vivir en los guetos de días de ocho horas.

Y aun así, aun así, aunque a menudo el trabajo ha significado una forma de subyugación, de obediencia y jerarquización (ver más arriba), también es el lugar donde muchos de nosotros, seguramente la mayoría de nosotros, hemos expresado de manera consistente nuestro deseo humano más profundo: liberarnos de autoridades u obligaciones impuestas de manera externa y ser autosuficientes. Durante siglos nos hemos definido a nosotros mismos de acuerdo con lo que hacemos, de acuerdo con lo que producimos.

Sin embargo, ya debemos ser conscientes de que esta definición de nosotros mismos lleva adscrita el principio productivo (de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su creación de valor real por medio del trabajo) y nos obliga a alimentar la idea inane de que nuestro valor lo determina solo lo que el mercado de trabajo puede registrar, en términos de precio. Aunque también debemos ser conscientes de que este principio marca un cierto camino cuya consecuencia es el crecimiento infinito y su fiel ayudante, la degradación medioambiental.

Hasta ahora, el principio productivo ha servido como principio real que hizo que el sueño americano fuera posible: “Trabaja duro, acepta las reglas y saldrás adelante”, o “cosechas lo que siembras, labras tu propio camino y recibes con justicia lo que has ganado con honradez”, u homilías y exhortaciones parecidas que se usaban para entender el mundo. Sea como sea, antes no sonaban ilusorias, pero hoy en día sí.

En este sentido, la adhesión al principio productivo es una amenaza para la salud pública y para el planeta (en realidad, estas dos cosas son lo mismo). Comprometernos con algo que sabemos imposible es volvernos locos. El economista ganador del Nobel Angus Deaton dijo algo parecido cuando explicó las anómalas tasas de mortalidad que se estaban registrando entre la población blanca que habita los Estados de mayoría evangelista (Bible belt) alegando que habían “perdido la narrativa de sus vidas”, y sugiriendo que habían perdido la fe en el sueño americano. Para ellos, la ética del trabajo es una sentencia de muerte porque no pueden practicarla.

Por esta razón, la inminente desaparición del trabajo plantea cuestiones fundamentales sobre lo que significa ser humano. Para empezar, ¿qué propósito podríamos elegir si el trabajo, o la necesidad económica, no consumieran la mayor parte de las horas que pasamos despiertos y de nuestras energías creativas? ¿Qué posibilidades evidentes, aunque todavía desconocidas, aparecerían? ¿Cómo cambiaría la misma naturaleza humana cuando el antiguo y aristocrático privilegio sobre la ociosidad se convierte en un derecho innato del mismo ser humano?

Sigmund Freud insistía en que el amor y el trabajo eran los ingredientes esenciales de la existencia humana saludable. Tenía razón, por supuesto, pero ¿podría el amor sobrevivir a la desaparición del trabajo como compañero de buena voluntad que se necesita para alcanzar la vida plena? ¿Podemos dejar que la gente reciba algo a cambio de nada y aun así tratarlos como hermanos y hermanas, miembros de una preciada comunidad? ¿Te imaginas el momento en el que acabas de conocer en una fiesta a una persona extraña que te atrae, o estás buscando alguien en Internet, a quien sea, pero no le preguntas: “¿y, en qué trabajas”?

No obtendremos ninguna respuesta a estas preguntas hasta que no nos demos cuenta de que hoy en día el trabajo lo es todo para nosotros, y que de ahora en adelante ya no podrá ser así.

Traducción de Álvaro San José.
James Livingston es profesor de Historia en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. Es autor de varios libros, el último No More Work: Why Full Employment is a Bad Idea (2016).
Este artículo se publicó originalmente en la revista Aeon.
Fuente: http://ctxt.es/es/20161214/Politica/10037/empleo-trabajo-salarios-ocio-pobreza-informatizacion.htm#.WFmgKNZIoP4.linkedin

(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221036)

EL MALEFICIO DE LA DUDA

EL MALEFICIO DE LA DUDA
POR AMOR AL ARTE