miércoles, 12 de octubre de 2011

12 De Octubre, Día Del Genocidio



No hemos heredado de ese pueblo primitivo ni una palabra de su precario idioma [...], ni aun un recuerdo benévolo de nuestros mayores, españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente los describieron como sus enemigos, en un choque que duró más de dos siglos y los enfrentó a la sociedad hispanocriolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos”.
Julio María Sanguinetti, DOS VECES ex presidente del Uruguay, omitiendo la causa de esa falta de herencia indígena.El fundador del partido derechista al que el ex mandatario pertenece acabó con lo que quedaba de los nativos en el país.

Iron Man - Run To The Hills (con traducción)


Hoy sí que es un día que vivirá en la infamia.
Aquí en España, puerto de partida del famoso genovés (raíz de palabras infames como "Colonialismo"), hoy no se festeja como en Uruguay y otros países del sur,el "Día De La Raza", vaya nombre por cierto.Para el orgulloso generalísimo Franco, éste era el Día de la Hispanidad.
Es el Día del Pilar.Pilarica,vírgen del Pilar...la patrona de hispanoamérica.No la conocen, hermanos sudacas como yo? Por Dios!Ni falta que hace.Lo que interesa es que ése día algunos no trabajan y pueden hacerse una escapada a algún lugar para "desestresarse".
Aquí en España hay desfiles militares, pues es también oficialmente la Fiesta Nacional De España.Acuden los más altos jerarcas de gobierno, la familia real y todo eso...Muy apropiado.

Hoy sabemos que Cristóbal Colón no fue el primero en descubrir "América".Pudieron ser los vikingos o los extraterrestres (esos que encargaron el trabajito de las líneas de nazca, inaugurando la explotación indígena con fines nada claros).
Pero lo que sí es seguro que antes de Colón, llegaron a Vespucialandia otras muchas gentes, luego llamados por esas ironías de la historia "indios" sin tener un carajo que ver con el Brahmaputra.Precisamente me dan ganas de repetir con énfasis las dos últimas sílabas del nombre de ése ilustre río hindú, cuando rememoro la gran expoliación del continente que continúa hasta hoy; la gran tragedia humana que viven hasta hoy pueblos como el mapuche o los tobas o tantos otros,etc,etc,etc.

Cuando veo en la tierra de los antiguos conquistadores despreciar a los oriundos de esa América o de la madre África, como si ser blanco (y español en éste caso) "fuera la hostia" en el mundo! Son solo algunos individuos,claro, pero no son tan pocos como se piensa.Yo los he visto y oído...
Mis amigos españoles saben a que tipo de personas me refiero, así que doy por descontado que éstos amigos no se darán en absoluto por aludidos!
Hay muchos "valientes" que no tienen empacho en menospreciar a un boliviano o uruguayo que trabaja, e incluso culparle de los problemas laborales de aquí (si,es que tienen algunos "un morro que se lo pisan"), y sin embargo no pronunciarán jamás una palabra coherente de condena a los verdaderos culpables de una crisis inventada.A ésos españoles les diría como les cantó León Gieco a sus propios compatriotas argentinos: "Vos que le echás la culpa a bolivianos y peruanos,a los que cortan rutas o están sus tierras reclamando,no seas tan tarado, el que te jode está a tu lado.Los diarios le dan tapa y la tele un buen horario,se sientan a cualquier mesa
a negociar la sangre nueva."(De "El Ídolo De Los Quemados",2001).Lo mismito se aplica,ya que en nuestro continente mestizo el racismo también es moneda corriente.Cinco siglos igual.

Firmado:Un mestizo de ley, su seguro servidor,NuMaN.

PD:El día de mañana se cumplen 3 AÑOS del primer post del Maleficio De La Duda, pero como vengo publicando demasiado seguido, el ESPECIAL DE ANIVERSARIO tendrá que esperar un poco.

Por último,les dejo con la canción que desde hace años escucho, como homenaje a tantos muertos, en días como hoy.
León Gieco - Cinco Siglos Igual

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Apéndice para constancia en archivo:
12 de octubre: Nada que festejar. Por Eduardo Galeano
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado.

Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.
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El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que deprendan fablar"). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental ("mentally retarded") porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.
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El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.
De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir ek nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.
Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?
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Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.
El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.
En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás. Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.
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Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.
La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugiso comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.
El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.
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El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador:
-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.
Y canta lo que le cuenta la neblina:
-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.
Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:
-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.
Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?
El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.
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Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.
El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:
-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
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Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.
América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.
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Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.
El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.
El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.
Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.
El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.
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El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.
En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.
Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite por los genes.
Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.
Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.
Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo.
Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.
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¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.
No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:
¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.
¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza.
¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de rqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.
¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.
¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina.
¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez.
¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos.
¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.
¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.
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En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:
-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?
El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La América precilombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.
En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.
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En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo:
-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.
Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.
Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.
En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos:
-No somos una tribu -aseguró el general.
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Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.
Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.
Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.
Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.
¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.
Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mi.
La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.
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A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.
Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.
Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.
En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.
Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas.
En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.
Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus dulces, fue la Virgen de la Candelaria...
Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas ls demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:
-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.
Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.
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La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:
-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.
Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.
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Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:
-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.
Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.
La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.
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El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitmente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.
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Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:
-Es el oprimido el que descubre al opresor.
Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.
Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.
¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?
Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992.(Visto en:Rebelion.org)

7 comentarios:

Relatando desde el Bajo Llobregat dijo...

Por supuesto que no me doy por aludido, y tienes toda la razón, hay un tipo de ciudadanos fascistas que por desgracia están en alza con un discurso racista que está calando en amplias capas de trabajadores y clase media aprovechándose de la grave situación por la que estamos atravesando, ciudadanos que ante sus miedos ante el paro, la pobreza, la exclusión social, etc., no quieren ver que en las listas del paro, las de la pobreza y de la exclusión social estamos todos los trabajadores, los comerciantes, los autónomos, los pequeños empresarios, seamos españoles o no, algunos prefieren elegir el odio y culpabilizar y criminalizar despreciando y humillando al más débil. Lo más grave de todo esto no es que no sepan quienes son los verdaderos culpables de la situación, que lo saben, lo más grave es que son unos asimilados por el sistema y aunque estén muy jodidos, se creen que la "buena" vida que tuvieron la volverán a tener si defienden el sistema capitalista.

Hay otro tipo de racismo que también se está dando en nuestra sociedad y que se presenta idéntico al anterior y promovido por las clases altas y por desgracia con la complicidad activa del PsoE en todos estos años de claudicación al capital y traición a sus raíces obreras y socialistas, es el racismo clasista, sirva como ejemplo la insolidaridad de muchos trabajadores y de las capas populares (sobre todo a partir del "boom de la burbuja inmobiliaria de los 90 y mediados de 2000) cuando son convocados a hacer huelga, manifestaciones o cualquier otra acción de lucha y no solo se niegan que además critican a los que lo hacen y defienden con uñas y dientes las consignas de la burguesía.

Yo creo que el racismo (y el fascismo) es una herramienta que usa la alta burguesía (la que ostenta el poder económico y político) cuando ve peligrar sus privilegios o la pérdida del control del poder, de la misma manera y con el mismo propósito que usan las guerras.

Sobre el vídeo de León Gieco: Cinco siglos igual, muy bueno, me uno al homenaje.

¡AH! y ¡Felicidades! por el tercer aniversario de tu estupendo blog.

Un saludo

MENTA dijo...

No tenemos nada que celebrar en cuanto a la fecha del genocidio.
Las causas racistas, nacis se alimentan y engordan en épocas de crisis, donde en vez de echar la culpa al cerdo especulador se criminaliza al inmigrante que ha sido explotado vilmente en todo el proceso.
Lo fácil es quedarse con los casos de delincuencia estranjera para criminalizar al de fuera.
Igual si que podríamos generalizar con el mundo financiero y decir que el robo está generalizado entre ellos.
Un abrazo numan..Zorionak

NuMaN dijo...

Gracias por vuestras opiniones,que comparto; es claro que no esperaba menos de mis compañeros españoles!

Desde luego mis dardos iban apuntando a ciertos sujetos que lamentablemente me he encontrado en el camino en éstos años en esta tierra adoptiva.
Tierra adoptiva que aunque no les guste a esos aludidos,ya es mi tierra también!Por derecho y sudor,eh!
De todos modos en materia de indeseables,los latinoamericanos tenemos producción propia, como el citado ex presidente Sanguinetti o el peruano Mario Vargas Llosa, un mestizo pero que es racista y fascista!

Y gracias por las felicitaciones de cumpleaños jeje!

ISIS dijo...

Es la primera vez, que veo tu blog, sin que se me bloquee el ordenador, lo llevo intentando ni se sabe, pero por fín lo he conseguido.
El dia de la "Raza", es un día que no sé, que se celebra, ¿la raza de quién?
Yo tampoco me doy por aludida, de que las personas, sean de donde sean, que siempre son de donde trabajan y comen, vivan en paz en nuestro país, si también lo consideran suyo.
Mi única queja, es para los que vienen ilegalmente, (que no es el caso vuestro, ya que os miran los visados con lupa) y una vez aquí, se dedican a vivir de las ayudas, sin vuscar un medio de vida, y se llevan lo vuestro, lo nuestro y lo de todos los que trabajamos honradamente.
De todas formas, tampoco tienen ellos la culpa, ya que ellos cogen lo que les dan.
A mí, lo mismo que a tí, poco nos han dado, esperemos que nuestros hijos, gracias a nuestra lucha, no encuentren las dificultades que nosotros tenemos en estos momentos.

Día de la Raza-Día de la Hispanidad.
No es una fecha para celebrar, es lo mismo que si celebráramos el Día del Holocausto.

Un abrazo.

Pd. Felicidades, por el cumple del blog.

NuMaN dijo...

Isis, en cuanto a los indocumentados y otras historias...hay que ver.Yo veo actitudes buenas o malas más allá de la procedencia o la raza.
Todos los días llegan pateras y eso es sólo una muestra más de la catástrofe humanitaria global.Rumanos,gitanos,uruguayos...españoles!! Todos podemos estar en la "picota" en un momento u otro,en un lugar o en otro.
La gente decente y digna quiere lo mismo en todas partes, fundamentalmente vivir en paz y ganarse la vida.
Así está el mundo.

Gracias por el saludo y por pasar por aquí,bienvenida siempre!

Ah,y mañana nos vemos todos en las calles, que es 15 DE OCTUBREEEE!!!

Víctor C. dijo...

NuMan,

No hay nada que celebrar el 12 de octubre. A mí únicamente me sirve como día de descanso, dándome igual lo que se celebre ese día o lo que se quiera conmemorar.

Yo como español, y descendiente de españoles, o no sé si de árabes o de quién, puesto que por aquí han pasado muchos pueblos, siendo los árabes los que más tiempo han permanecido aquí, y por tanto, con muchas posibilidades de que la gran parte de españoles puedan ser descendientes de árabes, me avergüenzo de todo el daño que mi País ha hecho en América y me repugna la idea de que ese daño pueda servir como celebración y como, ni más ni menos, que Fiesta Nacional.

Lo único que achaco a los centroamericanos y sudamericanos respecto a este tema, es que sean en gran parte, no digo todos,tan católicos o, si cabe, más que los propios españoles, siendo el catolicismo una religión impuesta por medio de las sangrías que los conquistadores españoles cometieron allí.

Yo desde luego, como he dicho, nada tengo que celebrar, ni por motivo de las conquistas a las que llaman "descubrimiento" ni por motivo del exaltado nacionalismo español que rezuma por los 4 costados en este país durante ese día.

Un saludo NuMan.

NuMaN dijo...

Victor, me gusta la gente que es conciente de que todos somos de algún modo "mestizos", mezcla...historia.
En cuanto a religión,pues...
En mi país (Urugu...aaay!)lo que más conocí es el "catolicismo de bolsillo", más parecido al español del siglo XXI: te bautizan,te toman la comunión,te casan por la Iglesia (te cobran por todo eso...) y la tia fulana y el primo mengano vienen de lejos a la(s) fiesta(s) y todos rezan y después comen y bailan y...uff.Al cuerno la espiritualidad, son todos ritos sociales que se hacen por herencia e inercia.Por suerte la separación de la iglesia y el estado es ya antigua allí,así como la educación laica,etc.No es tan fuerte la presencia de la iglesia y cuando habla el obispo no es como en otros países, es un moscón molesto que solo algunos oyen.
Conozco algunas culturas por las telenovelas:Los mexicanos por ejemplo, con su virgencita de guadalupe llenaban las pantallas vía Televisaaa...Los indios y los negros fueron despojados de gran parte de su cultura propia, lo más que pudieron hacer es adoptar y adaptar las tradiciones católicas en mayor o menor medida.
No estoy seguro,Victor,que sea algo "achacable" aunque me choque a mi también.Todos los pueblos tenemos tanto lastre que quitarnos de encima para evolucionar!!
Un saludo,compañero!

EL MALEFICIO DE LA DUDA

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POR AMOR AL ARTE