viernes, 7 de noviembre de 2008

Christiania

LA CONQUISTA DEL PARAISO




















A comienzos de los setenta ,un grupo de jóvenes ocupa unos barracones militares abandonados con el objetivo de fundar una comunidad anarquista y libertaria en el corazón de Copenhague. Así nace la comuna de Christiania .
A través de los años se intentó echarlos en más de una oportunidad ,hasta que la presión social llevó a que el Parlamento concediera en 1982 a sus habitantes el derecho a seguir viviendo allí si se comprometían a pagar la luz, el agua y los impuestos municipales por concepto de limpieza y recogida de residuos. El acuerdo con el Parlamento danés, les entregó el usufructo colectivo de la zona para establecer una comuna autogestionada y asamblearia como ”experimento social”.
Desde entonces, Christiania ha sido todo un símbolo del modelo de vida que propugnaba el movimiento hippie en los sesenta: varios centenares de familias conviven compartiéndolo prácticamente todo, desde la educación de sus hijos hasta los gastos de comida, los ingresos por la venta de artesanías y por la celebración de festivales y conciertos. También, una idea común en pro de la legalización de la marihuana , que se dice ha convertido al barrio en el centro de su tráfico en Copenhague y ha desvirtuado en cierto sentido la intención original de la comuna y, por tanto, la ha hecho objeto de un constante acoso policial.
Un tribunal de Copenhague inició a principios de mes el juicio mediante el que debe decidir si los 800 miembros de la comuna autogestionada de Christiania, que desde hace 37 años ocupan varias hectáreas de terreno en pleno centro de la capital danesa, pueden seguir allí.
El Gobierno del primer ministro liberal, Anders Fogh Rasmussen, quiere recuperar el mando sobre la zona, hacer contratos individuales a sus vecinos y cambiar las normas de organización. Hace cuatro años, el Gobierno y los vecinos de Christiania empezaron a negociar el cambio de estatus de la comuna, pero no se pusieron de acuerdo. Los christianitas se niegan a aceptar la firma de convenios individuales, y alegan que la base del experimento social en el que se basa su derecho a estar allí es, precisamente, la inexistencia de propiedad privada. Cuando se sale del barrio un gran cartel advierte que si cruza la puerta estará entrando en la Unión Europea , saliendo de un mundo de artesanos y anticuarios, talleres de bicicletas , locales de conciertos, guarderías-cooperativas y restaurantes exclusivamente vegetarianos , y entrando al “resto del mundo”. Para mucha gente detrás de todo esto subyace el deseo de anexionar Christiania a ese “resto del mundo”... o quizás sea la antesala de una multimillonaria operación urbanística, algo que el Gobierno niega.
Usted,no desconfiaría?

EL MALEFICIO DE LA DUDA

EL MALEFICIO DE LA DUDA
POR AMOR AL ARTE